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14.9.14

Olores

El viento del atardecer transportó entre mis dedos diversos olores que guiados por un deseo irrefrenable, alcanzaron la cima de la nostalgia.
Logré distinguir el rastro que las peonías habían dejado en el aire, celebrando su primavera. Pude diferenciar dos olores, que en realidad se trataban de uno sólo: eran el aroma del mar rasgando las vestiduras de las piedras que acariciaban los pies del acantilado, y el olor de las partículas de roca bañadas y cubiertas por un manto de agua y sal.
El siguiente olor que identifiqué es el del amor. No es que piense que las emociones tienen una fragancia característica, si bien es cierto que cuando dos personas se quieren, desprenden una sustancia que contagia de felicidad a toda persona que esté a su alrededor.
Había una gran infinidad de olores que acompañaban a los anteriores: el beso del cuero de unos zapatos sobre el barro, el olor que las gaviotas abandonan sobre nuestras cabezas a su paso, el aroma que desprende un vestido nuevo danzando al ritmo del viento, el olor a un impaciente libro deseoso de ser leído. Hasta pude reconocer la fragancia que dejaban los segundos al morir.
Pero había un olor, uno de entre los centenares que logré diferenciar, que me transportó al pasado. Era aquel olor que había sido mío durante tres años, que había convivido conmigo y mis circunstancias, convirtiéndose él en mi única circunstancia durante aquel lapso de tiempo. Era un olor único en el mundo, formado por la más pura de las alegrías y el más oscuro de los dolores. Olía a vainilla y a caramelo de la tos. Es lo que pasa cuando eres joven y sientes un deseo irracional hacia el tabaco para aparentar madurez y seriedad. Olía a uña apaleada por una dentadura nerviosa.
Quizás lo que hizo que girara la cabeza, era haberme olido a mí mismo, al olor que tuve durante el único periodo en el que podía asegurar con certeza que estaba vivo. Pero cuando volví la vista, no era yo sobre quien mis ojos se posaron. No era yo, pero el hombre que yo era y que giraba la cabeza con la mirada a punto de desmoronarse, era fruto de aquella melena castaña a juego con unos ojos verdes y unos labios morados que alguna vez me arrancaron la piel tras una noche de pasión.
Hacía quince años que no veía a Catalina, pero no había conseguido olvidarme de su olor.

MFV

27.7.14

Invierno

Como cada noche,
tu recuerdo duerme acurrucado en mis labios
que sueñan con bañarse en tu boca,
melancólicos del sabor a miel
que endulza cada lágrima que provocaste.

Sé, que mi odio no es más
que el amor cuando duele.
Y aunque pretenda
no verte, en cada parpadeo apareces,
desnuda y pura,
como dejaste mi alma.

Ando perdido y triste,
porque en tu lado de la cama
descansan mis ganas de amar. Sueño
que contigo duermo, y el despertar
se convierte en un castigo
para el que no fui preparado.

Me pregunto qué harás ahora,
quién te acompaña en tu vigilia.
A quién sujetas la vida
con tus brazos, a quién envuelves
con tu amor durante el invierno.

Un invierno que gobierna mi calendario
pues los meses y la vida pasan.
Y yo, que vivo y muero en el día
que te conocí, quiero arrancar mi piel,
la página en la que habitas.

Pero el invierno
sigue congelando
a la primavera.

MFV

25.4.14

Reflexiones postsantjordi

Me encanta la lectura. ¿Qué puedo decir? Me fascina sumergirme en un mar de letras y ahogarme. Ahogarme en esas historias fascinantes sobre personas que vivieron en otro tiempo o que nunca vivieron, sobre mundos ya descubiertos o mundos fantásticos que nuestros ojos nunca llegarán a ver. Sentir las emociones de los personajes, llorar con ellos y reír con su felicidad, angustiarme con su miedo y volverme loco con sus amores casi imposibles.

Son otras vidas y podemos vivirlas gracias a los libros. Me siento muy identificado con una frase de un escritor que vive más allá del Muro: "Un lector vive mil vidas antes de morir. Aquel que nunca lee vive solo una." He sido Jon Nieve y Tyrion, pero también fui en algún momento de mi vida Don Quijote y Sancho, fui Segismundo y cursé en Hogwarts cuando me convertí en Harry Potter. Si en el preludio de mi muerte tuviera que escribir mis memorias, tendría que dedicar varios capítulos a esos personajes que me han marcado y me han hecho vibrar a través de las palabras.

Pero los libros no solo sirven para conectar con unos personajes y sus historias. Los libros conectan a las personas. Dos personas totalmente desconocidas caminan por la calle y se cruzan. Una de ellas se fija en que la otra está leyendo aquel libro que lo emocionó hace un tiempo y su corazón se acelera. Es una chispa breve, dura muy poco, pero no es banal. Al final de nuestras vidas podríamos sumar los segundos que nos enamoramos gracias a las portadas de los libros y quizás, podríamos irnos unos días de luna de miel con uno de esos amores que se guardan en el olvido de nuestros recuerdos.

En la actualidad, esos segundos se esfuman de nuestra memoria. Hoy en día proliferan los libros electrónicos por las calles de nuestras ciudades. Yo mismo tengo uno. Estos aparatos han ayudado a que la lectura haya aumentado en la sociedad, pues ponen al servicio del usuario un formato de libro más asequible. Pero estos libros están huérfanos de portada.

Así que, por mucho que la tecnología avance cada día a pasos agigantados, no olvidéis nunca comprar un libro nuevo, disfrutar del olor de sus páginas aún no leídas y empezar a vivir historias grabadas en la eternidad del papel. Dejad que otros desconocidos se enamoren de vosotros.

MFV

29.5.13

2 = ∞

"Oh, amor. Siempre nos advirtieron nuestro padres del peligro de enamorarnos, de los riesgos que podíamos correr si entregábamos nuestros corazones a lo desconocido.
Recuerdo aquellas noches conversando con mi padre de la nada, pero que tarde o temprano empezaban a derivar en el todo que simboliza el amor y era en ese momento en el que mi padre me miraba con tristeza, y hasta con cierta picardía diría yo, mientras ladeaba el dedo índice, colocando un invisible muro entre la felicidad y yo.
Y así viví, amada mía, durante ni se sabe cuántos días, meses, años o vidas, en un estado de profundo letargo, acomodado en un sofá de ignorancia y anhedonia del que yo mismo no quería levantarme, pues era completamente inconsciente de mi situación. Pasaban los segundos a mi lado, pero yo no quería adelantarme al futuro incierto que se esconde tras las manecillas de reloj. Tenía miedo, querida, muchísimo miedo.
¡Que horrible sensación! Una pequeña pero constante descarga eléctrica que apagaba toda conexión nerviosa de mi cuerpo, dejándome a la altura de la más aburrida piedra, quizás ni eso pues ella al menos es libre de dejarse llevar por la tempestad y viajar a tierras lejanas, tierras que yo sentía al alcance de mi mano.
Pero mi mano nunca se movía, apoyada débil y moribunda en mi cómodo sofá, huérfano yo de sentimientos, de vida y, lo peor de todo, de muerte. Pues yo no estaba muerto, cielo mío, pero tampoco estaba vivo. Estaba, y eso era todo, mi único cometido en la vida era estar, ni ser ni parecer.
Así estuve, como una estatua de mármol, aunque yo nunca tuve un padre que me moldeara y me expusiera ante los curiosos ojos de los visitantes de cualquier museo, pues yo con tal de ser un cualquiera hubiera sido feliz. Pero no era aquello lo que el destino me tenía preparado.
Fue en ese momento de terrible angustia, vacío ya de toda esperanza, cuando tú me tocaste. No fue algo burdo e incómodo, sino que fue un roce sutil el que despertó algo en mí, algo que estaba dormido mas yo imaginé muerto. No sabría describir lo que sentí en aquel instante, tesoro, fue como si me mudara de aquel horrible sofá para tumbarme en una cama y me cubrieras con tus manos, con tu frágil cuerpo mientras tus labios adormecían mi trastornada mente, calmada por la melodía que producía el viento susurrando en tu melena. Y tus ojos, esos ojos que eran reflejos de mi alma, una réplica fiel del satélite que gobierna el mar a su antojo, hasta me atrevería decir que una versión mejorada del mismo.
Desgraciadamente, sigo sin saber explicarte lo que sentí, pues siento que cualquier descripción no alcanza la felicidad con la que iluminaste mi vida, una luz que sigue guiando mis pasos. Pero cuando nos tocaba dejarnos llevar y alejar el miedo de nuestros corazones, me vino a la mente aquella mirada de mi padre, triste y pícara, advirtiéndome de que si saltaba, no habría vuelta atrás.
Fue esta mirada al pasado lo que hizo que saltara a un futuro vacío, pero a tu lado. Y así caímos por la oscuridad, como caen dos copos de nieve en un salto suicida desde el cielo hasta un mar blanco de semejantes, pero cada copo único y diferente al resto. Pues eso éramos tú y yo, dos copos distintos que en lugar de rodar ladera abajo, fuimos contracorriente pues ambos queríamos la cima.
En esa cima nos fundimos en uno, ¡tanto tiempo deseando este momento desde aquel furtivo roce! Pero ya había llegado, el sofá de anhedonia desaparecía de mi vida poco a poco y empecé a notar la energía fluir por mi diminuto cuerpo. Sin embargo, esta energía sobrepasaba lo imaginable y comencé sentir miedo, un miedo que paralizaba mis sentidos y me impedía reaccionar.
Iba a morir, lo sabía. Pero me besaste, fue mi primer beso. La energía se transmitió de mi cuerpo al tuyo y de tu mirada a mi corazón, mientras aumentaba considerablemente. Ya no tenía miedo, tú estabas a mi lado en esa explosión que estábamos provocando y para mí era suficiente, irónicamente me sentía más seguro que nunca. Y más vivo que nunca.
Vi a mi padre mover el dedo inquisitivamente a lo lejos. Le miré con una sonrisa y asentí con la cabeza desafiándole, y te besé. Fue en ese momento en el que la energía se escapó de nuestros cuerpos y quedó flotando en el aire, llegando a todos los rincones de un mundo que nos venía grande pero del que ya nunca podríamos escapar. Ni queríamos.
Esto, amada mía, es lo que algunos seres superiores denominan "Fenómeno de aniquilación": dos partículas complementarias e inconscientes que se enamoran peligrosamente el uno del otro, fundiéndose en una explosión de dolor, energía y felicidad."

MFV

29.2.12

Una moneda, dos caras.

Yo tan poco cuerdo, tú tan racional.
Un espejo donde me pierdo,
un romance sin final.

Yo tan derrotado, tú tan seca.
Un bosque desencantado,
una tormenta que se acerca.

Yo tan en las nubes, tú tan arraigada,
en mi mundo de ilusiones,
en mi tierra de esperanza.

Yo tan solitario, tú tan abandonada,
de sonrisas a diario,
de tu vieja armadura intacta.

Yo tan perdido, tú tan centrada,
en la casa del olvido,
descansando sobre su espalda.

Yo tan incompleto, tú tan perfecta.
Los dos bajo el mismo techo,
nos separan miles de aceras.

Yo tan en tu memoria, tú tan en mis venas.
Fui para ti una simple historia,
tú el origen de todas mis penas.

Yo tan enamorado, tú tan enamorada.
Sueño que duermes a mi lado,
cuando en tu vigilia otro es el que te acompaña.

MFV

7.2.12

¿Qué quiero?

Que vuelva ya la primavera,
que el viento sople de cara.
Que se acabe ya tu lista de espera,
que tus besos me despierten por la mañana.

Que los ríos vayan a vivir al mar,
que las olas no sepan volver.
Que los ciegos vean en la soledad
lo que los videntes no quisieron ver.

Que nadie escriba nuestra historia,
que tus susurros mueran en mis labios,
que tu sonrisa sea mi única memoria,
que me vuelvan loco tus abrazos.

Que la oscuridad encuentre una linterna,
para poder mirarse en el espejo.
Que entienda que no merece la pena,
perder la luz por tenerle miedo.

Que tus ojos sean mis gafas de cerca
y tu piel el mapa de mis deseos.
Tus caricias, la violencia perfecta
para mi corazón roto por tus besos.

24.1.12

Me gustas

Me gusta el café del desayuno,
levantarme una mañana,
saber que se acaba el mundo
y respirar como si nada.

Me gusta ver los pájaros volar,
imaginarme sobre sus alas
sabiendo que algún día volverán,
con otro canto, otras miradas.

Me gusta el tacto del Sol,
su luz golpeando mi ventana,
el cálido abrazo a mi corazón
desnudándome en la cama.

Me gusta el olor que dejas
cuando duermes a mi lado.
De mi odio nunca te quejas,
olvidas de mí todo lo malo.

Me gustas hoy vida, y ayer.
Pero más me gustarás cuando te mueras,
y sepa yo lo que sufro por querer,
que regreses otra vez,
que a mi lado siempre vuelvas.

MFV

Edito esta entrada ahora, porque anoche andaba con prisas en la biblioteca, pero quería mencionar a alguien muy importante. ¿Nunca habéis encontrado una persona que es tu alma gemela? Una persona que te entiende, te acepta y, lo más importante, te quiere tal y como eres. Pero esto no es lo mejor, sino que esa persona, a la que tu entiendes, aceptas y quieres por como es, es igual que tú. Igual de idiota, igual de estúpido, igual de buena persona. Esa persona que está a tu lado, aunque tu estés a kilómetros de distancia, esta desaparece cuando cualquiera de los dos lo necesitáis. Esa persona existe, y he tenido la suerte de encontrarla.
Podría enumerar una gran cantidad de razones por las que darte las gracias, pero diré solo unas pocas. Gracias por regalarme el cielo donde colocar cada una de mis estrellas, donde mi inspiración duerme y donde ella despierta en mí cada sentimiento que permite crear este blog. Gracias por ser tan estúpido como yo, porque aunque parezca que te hace menos especial, es lo que te hace único. Y gracias por ser y existir.

12.1.12

Origen

Caminas tranquilo y de pronto, un olor. Entra por tu nariz y llega hasta lo más hondo de tu corazón. Te giras y allí está, su pelo, sus ojos, sus labios, todo elemento anatómico moldeado hasta rozar la perfección. Pero lo pasas por alto y centras tu mirada en lo más bonito que tiene. Su sonrisa, te está mirando y te invita a vivir tiempos mejores. Es en ese momento, en el que ella te mira y te sonríe, cuando tu corazón no lo aguanta más y explota de felicidad, dejando una sonrisa estúpida que ilumina tu rostro.

Y así, buenas o malas, empiezan las historias de amor.



MFV

28.12.11

Mi condena

Fue conocerla y se quedó,
pero mal fue pensar en ella
como algo imborrable,
pues eso fue lo que la borró.

Miedo tuve del terror,
de alejarla con mis problemas.
Pero más antes que tarde,
el destino me alcanzó.

Ahora que no está, la añoro.
Se fue, es mi condena.
Hice lo imperdonable,
fui egoísta con la palabra amor.

MFV

27.11.11

Un amor de pocos

Bastó hablar de las palabras,
para que se las llevara el viento.
Fue observar nuestras miradas
cuyo cruce murió en el intento.

Tan solo la espalda lunar
para que las olas se detuvieran,
secando los sueños de cuna
de las vidas sin empezar.

Encontrar el sol en tu frío amor
para congelar mi alma,
buscar el invierno en tu mano
que caliente mi cama abandonada.

Odiar el regalo de tu sonrisa
por alegrar mis penas,
matarme sin ninguna prisa
en  las nubes de tu melena.

Subir desde el más alto cielo
al último de lo infiernos,
ser desgraciado es lo primero
cuando vives en el "querernos".

Vuela entre las piedras verdes
de agua roja y pura,
despertarme en los laureles
de tus piernas y tu locura.

Fue mirarte a los ojos
y cegarme con tus labios.
Un amor de los pocos
que olvidan los calvarios.


12.11.11

Palabras

08:00 am, la lluvia golpeaba sin cesar la ventana.

En la calle, se detenía un coche negro. De él bajaba un hombre alto, vestido con una gabardina negra y sombrero a juego. Se acercó con paso acelerado hacia la puerta de la casa, intentando escapar del bombardeo de agua que caía del cielo. Cuando entró, la tímida luz del hall de la casa le iluminó mientras se quitaba el sombrero.
Era un hombre joven, de unos treinta años, aunque sus facciones le hacían aparentar alguno más de los que tenía. De pelo castaño, nariz afilada y una gélida mirada que hacía que te hundieras en aquel mar azul que rodeaba su pupila sin que pudieras evitarlo. Echó una breve mirada a la estancia en la que se encontraba. Era una casa modesta, sin mucha ostentación y más bien falta de muebles. "Aquí debe vivir alguien solitario" pensó el hombre. Sin embargo, se equivocaba.
Aunque la casa daba la impresión de ser un lugar triste y vacío, aquella mañana era un bullicio de gente. Agentes de policía, forenses y algún que otro periodista, intentando conseguir la mejor instantánea de la mañana, iban y venían por las distintas habitaciones de la casa. Gente hablando, gritos, llamadas de teléfono y los flashes de las cámaras rompían el silencio que debía de reinar en ese momento, por respeto.
El hombre se dirigió hacia la derecha, al salón de la casa en busca de una cara conocida, pero sin embargo lo que vio allí lo dejó sin habla.
Una mujer, de unos veinte años, rubia de ojos marrones, estaba tumbada en el sofá, aparentemente dormida. Pero estaba muerta, él lo sabía. Quizás fuera su extremada palidez o la extraña postura en la que se encontraba, no estaba seguro. Pero en el ambiente se respiraba tristeza, incluso se notaba cierta humedad, causada seguramente por alguna lágrima derramada. Y no era para menos, pues la joven tenía una belleza extrema, a pesar de su fallecimiento se podía ver la luz que salía dentro de ella, una luz que ahora estaba apagada.
- Escalofriante, ¿verdad, Johnson? - le comentó un hombre mayor, de unos 50 años.
- Nunca había visto algo así, detective McCartney.
McCartney era de la "Old School" de la comisaría de Chicago. Tenía el pelo cubierto de un manto blanco de canas, no por la edad, sino debido al estrés provocado por todos los años de servicio que llevaba a la espalda. Nariz basta y barba descuidada, así era el mentor de Johnson, su modelo a seguir. Siempre solía ser optimista y llevar una sonrisa ya gastada por los años a todos lados, pero ahí, en esa habitación, ante la escena que presenciaban, el optimismo no tenía cabida. Se encontraban ante la muerte de un ángel, el robo de la vida más terrible de la hsitoria.
- ¿Qué tenemos? - preguntó Johnson, rompiendo el silencio.
- Mujer blanca, de 23 años, su nombre es Beth. Estaba terminando la carrera de Bellas Artes y trabajaba por las mañanas de camarera sirviendo desayunos.
- ¿Vivía sola?
- No, al parecer vivía con su novio creemos. Mira.
McCartney le mostró una foto. Era Beth acompañada de un chico, el cual era su novio supuso Johnson por la actitud cariñosa de la pareja. Debería tener la misma edad que la joven. Era moreno, de ojos verdes y una tímida barba que empezaba a hacer aparición.
- ¿Sabemos algo de él? -  curioseó Johnson
- Tan solo que se llama Peter. Es como si hubiera desaparecido sin dejar rastro. No hay ni facturas, ni registros, ni ningún contrato que nos pueda dar algo de información. Es todo muy extraño
Johnson se acercó al cadáver de la joven. Rozó su mejilla y aún quedaba algo de calor humano, un leve prueba de que antes había una energía en aquel cuerpo que podía hacerla sonreír. Una lágrima calló de los ojos del joven detective y fue a morir en la mano de Beth. Había visto cientos de cadáveres, pero aquello era demasiado, y no sabía por qué.
- Detective Johnson - gritó un policia -. Hemos encontrado esta nota en la nevera.
El policía le acercó un post-it y Johnson leyó lo que decía.
- "No todo es tan sencillo, perdóname Beth. Te quiere, Peter" - Johnson se quedó callado, meditando un rato y se giró hacia McCartney -. ¿Qué cojones ha pasado aquí? ¿Crees que se ha suicidado?
- No sé que pensar, detective, pero creo que tengo una teoría. Dudo que se haya suicidado, lo que ha pasado ha sido culpa de las palabras.
- ¿Palabras? ¿Qué estás diciendo, que unas sucesión de letras han matado a esta joven?
- Voy a decirte algo, Johnson. Llevo casi 30 años siendo detective, viendo asesinatos, muertes que nadie puede imaginarse. Cientos de armas capaces de aniquilar cualquier rastro de vida que haya en un ser humano. Pero nada puede matar de forma más macabra, que las palabras, un uso indebido de ellas puede destrozarte por dentro y hacerte sentir la persona más miserable del mundo, y matarte de una forma única y terrible.
- McCartney, estás loco, no puedes estar diciéndome que Beth a muerto porque su novio le dijo que no la quería, que ha muerto por desamor. Es una estupidez.
- Seguramente sea una estupidez, pero así es la vida Johnson. La gente provoca estas situaciones estúpidas, en las que una joven muere sin razón alguna, porque un chaval no quiso ser valiente.
- No me creo lo que estás diciendo, eso no tiene validez ante un jurado.
- No pienses en la ley, piensa en la vida. En lo injusta que es, en como se escapa corriendo ante nuestros ojos. Piensa en como unas simple palabras, pueden provocarte el mayor de los dolores.
- Esto es una locura, ¿qué le digo a la prensa, que murió por escuchar unas palabras?
- Puede que muriera por las palabras... o tal vez porque nunca escuchó las palabras adecuadas. A veces la ausencia hace más daño que la presencia.
Y diciendo eso, McCartney se marchó a seguir observando la escena del crimen,si podía llamarse así, dejando al joven Johnson meditando sobre lo que acababa de oír. Palabras que matan, la ausencia de palabras arrebatando la vida de una joven estudiante de Bellas Artes. Menuda locura, pensó Johnson, mientras salía de la casa dispuesto a hablar con la prensa.
Y así quedó la habitación, con la verdad flotando en el aire, la mirada de Beth dirigida al infinito y su último pensamiento escapando de la muerte.

"Cuanto daño pueden hacer las palabras."

MFV

5.10.11

Su historia

Fue su corazón el dónde,
y sus ojos el por qué.
La lluvia en su mirada
pidiendo no volver.

Buscaba su amor escondido,
tras el cristal de su sonrisa.
Vidriera de lo prohibido
adornando su cornisa.

Enredaderas que bajan,
desde el cielo a su cintura.
Labios rojos, color ternura,
que mil latidos paran.

Dios comenzó su historia
y mi tinta escribe el final,

puedo perderte en mi memoria
porque vives en el verbo amar. 

17.5.11

Noches de pasión

Cena, velas.
Chistes, miradas.
Alegrías, penas.
Abrigos, faldas.
Musas, sirenas
Farolas, luciérnagas.
Caminos, carreteras
Portales, legañas.
Puertas, linternas,
Besos, baladas.
Caricias, piernas.
Desnudos, sábanas.
Sexo, estrellas.
Tus ojos, mis lunas.
Mis noches, tus caderas.

MFV

9.5.11

¿Qué es la vida?

La vida se entiende como el periodo de tiempo que transcurre entre el nacimiento y la muerte de una persona.

Vivir es el llanto de un bebé,
la unión madre-hijo sin razón de ser.
La vida es crecer, aprender.
Se entiende por vida caer
y levantarse después.
Es peinarse una mañana
y a la siguiente también.
La vida es pretender volar,
sin importar a donde.
Un largo vuelo
en el que perdemos el norte.
Es una historia no escrita,
un libro siempre abierto.
La foto con el carmín de alguna chica,
la promesa de un futuro incierto.
Es un sí y un no,
la cara y la cruz.
Un largo trago de una botella de ron,
una breve mirada bajo la luz.
Es un armario vacío,
una carta por llegar.
El agua de un río,
que no sabe donde terminar.
El sol y la luna,
un mar de estrellas.
Un alma desnuda,
un infinito reloj de arena.
Es una cama sin hacer,
un desayuno rápido.
Son sonrisas por doquier,
el tiro errado de Cupido.
Es una gran victoria,
amargada por numerosas derrotas.
Es alcanzar la gloria,
perderse en tierras remotas.
Es un tren de madrugada
y su horario molesto;
es una cara congelada
en un invierno imperfecto.
Es fríoy es calor,
es un no saber como te lo digo,
pero te lo digo con amor.
Es quedarse sin palabras,
buscarlas en un diccionario.
Es encontrarlas entre las sábanas
y parar el tiempo en el calendario.
Se entiende por vida,
como la risa nerviosa antes de una cita,
como un beso con prisas,
como su pelo movido por la brisa.
Es un descolorido paso de zebra,
es un semáforo en ámbar.
Es el último turno de la sala de espera,
las Bermudas del triángulo de tu tanga.
Es la chica del gorro rojo,
el joven de mangas verdes.
Es el tic-tac de un reloj roto,
cada burbuja respirada por los peces.
Es el caminar lento en el andén,
la espera interminable en un portal.
Es un único viaje de ida en tren,
es el deseo de ser inmortal.
Es la última borrachera
antes de quedarse ciego,
el último conejo de la chistera
antes que la magia vuelva al desierto.
La vida son vinos y rosas,
la noche y el día,
son unas gafas de ver borrosas,
la silueta desnuda de la poesía.
Es un remedio para la tos,
una emocionante travesía.
Es un billete para dos,
en un antiguo tranvía.
Es el ayer y el mañana,
el efímero hoy,
es no saber a donde va mi caravana,
es no saber quien narices soy.
Es la ultima pelea
antes de poder decir,
que digan lo que digan,
¡QUE BELLO ES VIVIR!

MFV

7.4.11

Sueños

Cada noche le canto a la luna,
pero solo me escuchan las estrellas.
Estoy perdido en esta noche oscura,
olvidé mis pies en un mapa de carreteras.

Piedras que rompieron mis tejados
hoy son lecciones escritas en diarios,
buscaron escondite en mis manos,
soñando ser cantos rodados.

Las nubes escoden la luz,
de un sol ya quemado.
Cansado, duerme ya en el ataúd,
después de morir cegado.

Ya no hay frío en la nevera
que congele el tiempo del reloj.
Se quedó sin magia mi chistera
y en mi sombrero solo quedo yo.

Salté en medio de una caída
directo a un mar de cristal.
Ahogado quedé en mi propia vida,
ojos llorosos por culpa de la sal.

Desperté en mitad de un sueño,
en el que soñaba despertar
y comprobar que no podía ser cierto,
que hubiera olvidado como soñar.

MFV

4.1.11

Dos corazones

Puede que nunca se sepa
que el viento perdió su sonido
solo vimos una triste apariencia
que ocultaba un oscuro camino.

Demasiados finales malentendidos
que en realidad eran comienzos temidos.
La soledad no empieza en el uno,
ni caminar junto a una sonrisa
evita el fin del mundo.

Nadie compra más diarios,
no quieren escribir mentiras.
Los días mueren en los calendarios,
son las tumbas de las historias
que perduran en la memoria.

Las manecillas huyen de las horas,
no quieren recordar la pena
que sienten al romper las olas,
contra una playa sin arena.

Y en una sala sin butacas,
se proyectan desilusiones.
Ahora lloran los actores,
soñando tener una vida complicada.

Pero cuando el viento habla
y el camino deja de estar oculto,
dos corazones ganan la batalla,
por crear juntos un nuevo mundo.

MFV



12.11.10

Un día en la vida

Pipipipi. 6:00 am, la alarma suena.
Abro los ojos, pero un terremoto inunda mi cabeza, menuda resaca. Los restos de alcohol mantienen una batalla encarnizada con mi hígado. Me levanto y voy al baño, para eliminar restos de una droga que oscurece mi memoria.
Una miradita en el espejo, solo para ver los estragos que ha causado una noche de fiesta. Nada del otro mundo, hecho un despojo. Fue una buena noche. Me meto en la ducha y las gotas de agua purifican mi cuerpo, me revitalizan, comienzo a ser yo de nuevo. Me arreglo, nada fuera de lo normal, me sacudo un poco el pelo, una camiseta de los beatles, muy mía y mi sombrero negro. Desayuno algo ligero y salgo a la calle.
No es un día normal desde luego, lo noté nada más despertar. Todo era más vivo, las sensaciones se intensificaban y mi corazón podía captar cada sentimiento que afloraba en mi interior. Aquí viene el sol.
Camino por la calle, pensativo, notando como mi vida estaba culminando. Nunca llegué a averiguarlo, pero siempre supe que aquel era el día. Me llega un mensaje de mi novia, al móvil, su abuela ha fallecido. Se me congela el mundo, no soportaba la desgracia ajena y menos, ver como la sonrisa angelical de mi novia se convertía en una mueca vacía de sentimiento.
Estoy a su lado, la apoyo, intento secar las lágrimas con palabras salidas del centro de mi pecho, pero la pena nunca se seca. Ella lo agradece y me despido de ella "Si hay algo que necesites, si hay algo que pueda hacer. Tan solo llámame, y te lo mandaré. Con cariño, de mí, para ti."
Me dirijo hacia el banco de un parque, solo y abatido, sin ganas de nada y a la vez con ganas de todo. Seguía en mí ese sentimiento de seguridad, de que aquel día era el día de mi vida, ese día que la gente busca a lo largo de su existencia. Mientras hago divagaciones, monólogos mentales que ponen orden a ideas inconexas, se me acerca un joven con harapos, mirada perdida aunque llena de niñez, débil y demacrado por los palos que da la vida. Le preguntó qué tal y tan solo dice "vivo, que no es poco" y acto seguido se marcha. Esa frase se me quedó grabada a fuego en mi cabeza. Toda una vida preocupado por pequeñeces, cuando ya tengo lo más grande del mundo, que es un corazón que palpita, que empuja sentimientos y sensaciones por cada fibra de mi cuerpo. Busco con avidez a aquel pobre muchacho que tanto me había aclarado pero sin obtener resultado. En plena búsqueda, una anciana se me acerca susurrando: "Hola joven, mi nombre es María.Sé a quién buscas y no merece la pena. Sigue tu vida y aprende de aquel chico, es mi nieto y te acaba de dar la mayor lección que podrás recibir. Déjalo estar". Y se marchó, nunca la volví a ver. Pero aquella María vino susurrando palabras de sabiduría, y yo lo dejé estar.
Seguía sintiendo aquellas maravillosas 24 horas, horas que nunca olvidaré y nunca entenderé, pero no es necesario entender un chiste para sonreír, ni un problema para llegar a saber la X, hay cosas que, gracias a Dios o a lo que exista, se saben, y la respuesta está dentro de cada uno mismo. Pronto caí en un abismo, tras el encuentro con María, un angel iluminador, llegó un pozo de desolación. Vibró mi pantalón y leí un sms de mi novia. Todo había terminado. La misma mujer a la que había amado y entregado mi alma, acababa de romper con el telar que habíamos tejido juntos, cortó el hilo que las Moiras crearon con tanto mimo para nosotros. Uno abre el ojo para que le llegue la luz de una sonrisa, y esta misma termina quemando tanto, que tienes que cerrarlo y que vuelvan las penumbras. No supe que responder, pero mis dedos marcaron una hermosa frase, inspiradora: "Nunca me diste tu dinero, pero el dinero no puede comprarme." Volví a mi casa y el abismo adquirió forma de almohada y sábanas, y Morfeo me abrazó como nunca lo había hecho. Aquel, por poco que me pareciera en ese momento, iba a ser el mejor día de mi vida.
A la hora me despertó una llamada, pero no quería levantarme. Contesté al otro lado de la línea, que solamente estaba durmiendo y colgué. Pero no pude dormir, algo me lo impedía, pero seguía sin saber el qué. Era ya de noche, así que decidí dar una vuelta. Caminé, tanto que perdí la noción del tiempo, y llegué a un bar que no conocía. La caverna se llamaba, tenía buena pinta así que decidí entrar, dispuesto a que el nivel de alcohol superase al de tristeza en mi cuerpo. Pedí al camarero un whisky doble, necesitaba una buena dosis de la droga de los melancólicos. Entre trago y trago, los cuales se hacían interminables, una lágrima aguaba aún más mi copa llena de descanso. De pronto, algo me hizo girar la cabeza. La vi a ella sentada allí.
No sabía quién era, no la había visto en mi vida, pero aún así, la estaba esperando. De pronto entendí todo. Entendí porque aquel día todo lo viví multiplicado por infinito, pues estaba llegando al infinito, al final de todo. Aquel joven, su abuela y la ruptura con mi novia, todo tenía un por qué. Y ese por qué tenía forma de iris azul cielo. Me acerqué a ella, la miré y las palabras salieron solas. "Al fin te encuentro, querida Prudencia". Y ella sonrió.
No hizo falta nada más, la noche fue mágica. Me acosté a su lado, abrazándola. Dos sonrisas de perlas en un mar de sueños. ¡Que 24 horas! pensé, podría no vivir ni una más y aún así, habría vivido todas las horas necesarias para saber lo que significaba...
Un día en la vida

10.7.10

Cuando no sabes a quien mirar

Solo espero que no sea la última vez
que vea esa sonrisa saliendo del café.
La mueca que un día me hizo enloquecer
desaparece en la fina niebla del atardecer.


El recuerdo es mi compañero
la memoria mi sexto sentido
mi única aventura sin regreso
fue el haberte conocido.


Ahora se que el parpadeo
oscurece la realidad
como en medio de un patio de recreo
cuando no sabes a quien mirar.


Ya nunca más podre volver
al instante en que viví,
una mirada al anochecer
una despedida para ti.


Saludaré a la luna por las noches
por la mañana el sol me verá partir
sólo busco en los portales
una esquina en la que dormir.


Despertar de madrugada
sin saber con quien hablar
de este alma desgarrada
que ya no sabe ni respirar.


Ahora se que el parpadeo
oscurece la realidad
como en medio de un patio de recreo
cuando no sabes a quien mirar...


MFV

29.5.10

La vida es una duda...

Hoy es día 29 de mayo, hace exactamente 51 días que no escribo. ¿Por qué?
Falta de inspiración, falta de tiempo, demasiados exámenes o quizás solamente, que no tenía nada que decir. Hasta hoy, me he levantado y he decidido reflexionar sobre cada segundo que ha pasado desde la última vez que escribí.
Todos los días, camino de la biblioteca en la que llevo mi segunda vida, paso delante de un puesto de lo que antaño era una antigua gasolinera, en la que alguien ha escrito, quién sabe cuándo y por qué, que "La vida es una duda". Llevo intrigado por ello desde que lo vi, ¿quién ha escrito eso y qué sentía cuando lo hizo? Pienso que eso mismo podría escribirlo yo en este momento de mi vida.
He observado que la humanidad ha intentado teorizar la vida, algo que se me antoja imposible. En la existencia de una persona hay constantes, sobre las cuáles podemos arrojar ciertas hipótesis que pueden ser ciertas o no, pero esas constantes son banales. La vida, lo que yo llamo vida, es una variable constante, menuda ironía.
Empecé a descubrirla hace 3 años, más o menos y nunca deja de sorprenderme, para bien o para mal. Todo empezó en un parque, donde nunca ocurría nada, hasta que pasó algo que ha marcado el resto de mi existencia. Sí, hablo de amor, supe lo que era amor. Duró un año, más de lo que cualquier persona normal pienso que podría aguantar, pero resulta que una vez que lo sentí, me costaba mucho separarme de ello, a pesar de las promesas no cumplidas y las decepciones, nada era comparado como querer a alguien que en el fondo, aunque sea menos de la mitad de lo que yo lo hacía, me quería.
Ese es el comienzo de mi historia, hasta el día de hoy he pasado muchas experiencias, más buenas que malas, pero me han servido para darme cuenta de lo qué es la vida. Uno siempre piensa que las personas, actuarán tal y como uno mismo hace, pero desgraciadamente eso no ocurre. Todos somos diferentes y actuamos en consecuencia de cómo somos. Y es en esos momentos de decepción, cuando uno se da cuenta de como son los demás y como es uno mismo.
Y la gente, llegado este punto, puede pensar "¿no queda ninguna esperanza?"
Aquí llega lo mejor. Sí hay esperanza. En los últimos días, he pensado más de lo que en mi vida he hecho y he visto cosas, reflexiones externas sobre la vida, que me han influido y me han llevado a escribir esta extensa entrada.
La vida es una duda como dije al principio, es una sucesión de segundas oportunidades para enmendar los errores y poder solventarlos cambiando. Todos somos humanos, todos actuamos mal y todos podemos hacerlo mejor, así es la humanidad y hemos de vivir con ello. No hay que derrumbarse ante las adversidades, hay que levantarse y afrontarlas con claridad, sabiendo en cada momento el paso siguiente que hay que dar.
Cree este blog, porque quería recuperar una etapa de mi vida en la que solamente sonreía y disfrutaba de cada segundo del reloj. Lo he logrado, he recuperado esa etapa e inicio una nueva vida este verano, tras unos días de exámenes y unos días de playa, volveré a vivir mi vida. El último tiempo que llevo sin escribir, he estado ocupado en sonreír y llorar, benditas sonrisas y benditas lágrimas, pues estas pierden su sabor amargo si hay una sonrisa por la que llorar. La vida es eso, sonrisas por doquier y lágrimas con buen sabor, pues nos hacen sentir más vivos.

All you need is love.

MFV