Mostrando entradas con la etiqueta espejos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta espejos. Mostrar todas las entradas

29.2.12

Una moneda, dos caras.

Yo tan poco cuerdo, tú tan racional.
Un espejo donde me pierdo,
un romance sin final.

Yo tan derrotado, tú tan seca.
Un bosque desencantado,
una tormenta que se acerca.

Yo tan en las nubes, tú tan arraigada,
en mi mundo de ilusiones,
en mi tierra de esperanza.

Yo tan solitario, tú tan abandonada,
de sonrisas a diario,
de tu vieja armadura intacta.

Yo tan perdido, tú tan centrada,
en la casa del olvido,
descansando sobre su espalda.

Yo tan incompleto, tú tan perfecta.
Los dos bajo el mismo techo,
nos separan miles de aceras.

Yo tan en tu memoria, tú tan en mis venas.
Fui para ti una simple historia,
tú el origen de todas mis penas.

Yo tan enamorado, tú tan enamorada.
Sueño que duermes a mi lado,
cuando en tu vigilia otro es el que te acompaña.

MFV

6.2.12

Baile de espejos

Nada es lo que parece,
ni sabemos a que se parece la Nada.
Una idea, vaga y fugaz
se aparece en nuestra mente.

Nos engaña y alimenta,
riega unos sueños que,
más pronto que tarde,
pesadillas se volverán.

Pero sigo creyendo,
los golpes se suceden.
Cada cual más rápido,
cada cual más doloroso.

Fui un loco en libertad,
un extraño entre los espejos
que no enseñan realidad,
que esconden lo verdadero.

Una cama desnuda
me abriga y me acompaña
en mis noches de locura,
en mi oscura mañana.

Mar de sombras,
olas de contrariedad.
Morfeo, ahógame, mátame.
Pero devuélveme la verdad.

MFV

7.4.10

Triste, solo y desafinado

Cuerdas rotas de una guitarra,
armonizan mi dulce mañana,
en un cielo lleno de nubes,
con demasiada lluvia que llorar.

Ciego me he quedado
en un mundo de estrellas sin luces,
ahogado en un río sin peces
que no sabe donde desembocar.

Salí a buscar en las farolas
cristales de espejos sin reflejo,
sin lágrimas que debí derramar
en las aguas turbias del mes de abril.

Otoños sin hojas que arrojar
y veranos que dejan el corazón helado,
primaveras que no parecen llegar
tras inviernos sin nieve en mi tejado.

La vida siempre suena bien al pensar
que tras cada sueño roto
una sonrisa nueva llegará.
Mientras tanto,
sigo esperando sentado en un parque,
triste, solo y desafinado.

MFV