Alma, ¿eres tú quién llora?
Miro debajo del manto
de flores, inmenso tapiz
donde descansan mis pies,
y veo ríos de lágrimas,
nubes que mis ojos ayer
sobre un cielo dibujaban.
Es mi alma, casi sin luz,
la que a mi lado hablaba.
"¿Y ahora qué? Dímelo tú.
¿Cómo pretendes que viva
los días que volarán,
las mañanas que reposan
cerca de la soledad
que acompaña mis heridas?"
Calma, descansa, no llores.
Estoy buscando y me pierdo
por los cabellos del bosque
que nos roba, inocente,
las blancas hojas del cielo.
Ya no soy más el que siente
el viento hecho de cristal,
invisible mar de tela
que ahoga nuestro andar
y desnuda la marea,
donde nadan los abrazos
que nuestra estela dejó.
Alma, tanto has derramado.
Poco más hay que sufrir
mientras este yermo páramo
prolonga el lento latir,
languidece sin pausa,
y su cadencia agoniza.
18.3.17
4.3.16
Serán solo cien palabras
“Serán solo
cien palabras” informó con monótona melodía la máquina expendedora de
medicamentos. La anciana fijó su mirada en el contador que otorgaba un tono
rojizo a la palidez de su longeva muñeca. Tan solo una unidad separaba las dos cifras
que condicionaban el intercambio comercial. Demoró la decisión unos segundos
aunque ya estuviera tomada desde hacía siete años. Quizás por ese miedo tan
humano a tomar cualquier decisión que haga desaparecer un camino distinto.
Siempre hay un resquicio por donde la carne humana se permite alzar la voz por
encima de la lógica.
Giró la
cabeza y observó una fila de personas que la miraban impacientes, incluso con
cierto atisbo de mosqueo, pero ella sabía que no le dirían ni una palabra
aunque la espera hubiera durado horas. Cuando uno tiene que decidir cuándo merece la
pena hablar, aprende el significado de las palabras que emiten las miradas y
los gestos.
Acercó al
lector su muñeca, que ahora adquiría tonalidades azules, observando como bajaba
la cifra del contador mientras los medicamentos iban apareciendo en una bandeja
próxima. Cuando hubo terminado los guardó en una bolsa y salió de la farmacia
mientras las personas de la fila la despedían con una mirada cargada de
empatía. El silencio de los que comparten una historia y se ven unidos por un
dolor común que transpira la piel.
La anciana
transitó el camino de vuelta cargada con los medicamentos, pero soportando el
peso que aquella diferencia se había quedado grabada en su muñeca. Cada paso le
hacía pensar en el poco valor que se le da a las cosas rutinarias y simples que
cíclicamente llenan las horas de nuestros días, hasta que un día pasan a ser un
bien preciado que debe ser racionado.
Abrió la
puerta de casa y el también anciano suelo de madera le dio la bienvenida al
peso de sus pies. Recorrió el pasillo sin hacer más ruido del inevitable y con
delicadeza abrió la puerta de su dormitorio donde le esperaba un cuerpo incapaz
de levantarse, pero que con un parpadeo y un temblor de labios le indicó que
estaba allí junto a ella. La anciana descorrió mínimamente las cortinas para
que la luz entrara tímidamente en la habitación y alumbrara el rostro que desde
la cama la miraba fijamente.
Depositó la
bolsa llena de medicamentos en la mesilla de noche donde quedaban botes
etiquetados vacíos. Acarició la frente y las mejillas que acompañaban a
aquellos ojos vigilantes, surcadas por unas arrugas que sentía como propias
pues había colaborado en aquel cincelado cuyo reflejo era su propio rostro. Se
inclinó para acercar sus labios teñidos de carmín a la oreja de aquel cuerpo próximo
a sumirse en el silencio.
- Gracias.
Desapareció
la diferencia del contador. Se miraron más allá de las lágrimas que inundaban
sus ojos. Nunca más se volvieron a escuchar palabras en aquella habitación
tímidamente iluminada.
MFV
3.9.15
La realidad equivale a un parpadeo
Cuando se durmió, el horror todavía estaba allí. El hambre seguía
siendo el único alimento que llenaba los estómagos de números recogidos en las
estadísticas. Las nubes que sobrevolaban los mares continuaban observando
pequeños islotes a la deriva donde antes había una embarcación de madera, en la
proa una bandera color esperanza y en la popa un motor cargado de miedo. Cientos
de gaviotas de acero transportaban a la muerte envuelta en una sábana tejida por
defensores de la paz y la justicia, y la dejaban caer al vacío para poblar la
tierra de árboles de fuego y humo. La inhumanidad se disfrazaba de casquillo y jugaba a ver quién podía ir más rápido y
llegar más lejos. Desfiles de corbatas y descapotables avanzaban por las calles
ante la atenta mirada de vasos de plástico convertidos en improvisadas huchas,
llenas con los ahorros de toda una hora. Cada golpe de aguja de los relojes emitía
un sonido que indicaba que no solo los segundos mueren a lo largo del día.
Pero cuando despertó, la televisión estaba apagada y el
mundo en silencio. Sonrió.
14.8.15
63
Ocho y media de la tarde. El día comenzaba a languidecer con
los últimos broches de luz. El edificio estaba casi vacío: los
funcionarios ya se habían marchado, los teclados guardaban silencio, descansando
tras una dura jornada, y los percheros respiraban aliviados sin el peso de las
americanas. A lo lejos se escuchaba una aspiradora y una conversación amena que
rompían la tranquila llega de la la noche.
En ese instante, un teléfono sonó en el despacho del
gabinete de prensa del presidente, uno de los pocos que quedaban iluminados. La
voz de un hombre se unió al resto de ruidos que enturbiaban la serenidad que se respiraba en el edificio. La conversación fue breve, monosilábica. Se escuchó como
el hombre colgaba el teléfono y salía corriendo de su despacho en dirección a la
puerta que había unos metros a la derecha. Llamó a la puerta golpeando tres veces y
entró después de oír una voz que le daba permiso.
-
Buenas tardes, señor presidente. Lamento
interrumpirle pero he recibido una llamada escalofriante.
-
¿De qué se trata? – preguntó el Presidente
alarmado.
-
Me acaban de confirmar un dato que desconocíamos.
Han fallecido 63 personas hasta la fecha. No sé cómo ha podido ocurrir
sin que nos enteráramos, lo lamento señor. Pienso encargarme personalmente de
descubrir cómo ha sucedido…
-
Tranquilo, tranquilo, vamos a serenarnos -. El
presidente y su jefe de gabinete se quedaron en silencio, mirándose
el uno al otro pero con la mente más allá de las barreras físicas de aquel
despacho. Solo se escuchaba la tenue cadencia que marcaban sus respiraciones. Pasados unos minutos, el presidente comenzó a hablar con voz
pausada.- ¿Quién te ha facilitado la cifra?
-
La llamada provenía del Ministerio del Interior,
presidente. La policía les ha comunicado el dato después de llevar a cabo una
investigación.
-
De acuerdo –el presidente continuó meditando
mientras observaba a través de las ventanas el vuelo de los pájaros, regresando
a sus casas-, ¿quiénes son las víctimas?
-
No nos lo han podido confirmar aún, señor. Les
he pedido que llamen a su despacho en cuanto tengan toda la información del
caso.
-
Bien hecho, gracias.
El presidente se levantó de su silla y comenzó a pasear por
el despacho pensativo, sin decir nada, ante la atenta mirada de su ayudante.
Sabía que algo había hecho mal, era responsable de la vida de todos los
ciudadanos del país y tenía que estar preparado para afrontar la causa de
todas esas muertes. Debía valorar todas las posibles variables para tener
preparado un plan de acción en cuanto le confirmaran cuál de ellas era la
correcta. El jefe de gabinete pareció leerle la mente, pues se sentó en la
silla colocada frente al escritorio, saco el bolígrafo y la libreta que siempre llevaba en el bolsillo y comenzó a hablar mientras el presidente
se sentaba de nuevo en su silla.
-
Veamos, presiente. ¿Podría tratarse de ETA?
-
Me extraña. Aunque aún no han entregado sus
armas, llevan tiempo respetando el alto el fuego. Sin embargo, por si acaso
deberíamos llamar al presidente del País Vasco y hablar con el ministro del
interior para que hable con el jefe de la policía nacional.
-
Quizás deberíamos hablar también con el
presidente de Francia para que sus agentes colaboren con nuestras fuerzas de
seguridad. ¿Nos falta alguien más?
-
Puede ser –contestó dubitativo el presidente-.
Deberíamos ponernos en contacto también con las autoridades marroquíes por si
se ha producido alguna fuga. Aunque no hemos recibido noticias del paso de
algún etarra conocido por la frontera, pero debemos asegurarnos.
-
De acuerdo, lo tengo todo apuntado –mientras
hablaba con el presidente iba anotando cada línea de actuación-. Luego hablaré con el jefe del CNI para
ver si saben algo más.
-
Buena idea. Debemos estar preparados por si se
trata de terrorismo islámico, porque en ese caso deberíamos ponernos en contacto con el
embajador de Estados Unidos para actuar conjuntamente con la CIA. Ya sabemos lo
preocupados que están y cualquier noticia que tengamos se la debemos comunicar. Cabe la posibilidad de que tengamos incluso que aprobar un real decreto para aumentar el gasto en defensa.
-
Podría ser, aunque no se corresponde con su
modus operandi. Las muertes han sido puntuales y no nos consta que se haya producido ningún
gran atentado –ambos se quedaron pensativos, intrigados por conocer cuál era el
motivo de todas esas muertes que se les había escapado-. Señor presidente, ¿y
si se deben a varios accidentes ferroviarios? Puede haber defectos en los
protocolos de seguridad o en la estructura de las vías.
-
Es posible –le dio la razón el presidente
mientras se rascaba la barba, sopesando esa posibilidad-. En caso de que sea
cierto, tenga a mano los teléfonos de todos los presidentes de las distintas
compañías. Querrán encargarse ellos de las investigaciones pertinentes cuanto
antes.
Siguieron intercambiando opiniones y ideas cuando la conversación fue interrumpida por el teléfono del presidente. Este
se dirigió rápidamente a su escritorio y se sentó mientras descolgaba el
teléfono. Su jefe de gabinete permaneció expectante, intentando descifrar parte de la conversación a partir de los gestos del presidente o de
sus palabras, pero tan solo decía “sí”, “entiendo” o “gracias”,
lo cual no aportaba mucha información. Sin embargo, a los pocos minutos el
presidente colgó el teléfono, se recostó en su silla y exhaló con un sutil matiz de alivio.
-
¿Y bien? –preguntó impaciente el jefe de
gabinete ante el silencio del presidente-. ¿Era el ministro del interior?
-
Mujeres.
-
¿Cómo?
-
63 mujeres –respondió el presidente elevando el
volumen-. Se trata de 63 mujeres, víctimas de violencia de género.
-
Entiendo. Esto no lo teníamos previsto. ¿Cuál es
el procedimiento a seguir?
-
Vaya a su despacho y escriba un tuit mandando
mis más sinceras condolencias a las familias de estas mujeres -contestó con firmeza el presidente tras meditar cuáles eran los pasos a seguir-. Tengo una cena
importante con los empresarios más prestigiosos del país y no puedo retrasarme
más. Mañana sacaremos una nota de prensa.
Cuando terminó de dictar sus instrucciones, cogió su
teléfono móvil y se marchó del despacho, dejando solo a su jefe de gabinete.
Este fue a su escritorio y redactó en Twitter el más profundo y sentido pésame
en nombre del presidente. 140 caracteres después cogió su americana del perchero y apagó la luz antes de cerrar la puerta, quedando el despacho completamente
a oscuras cuando la pantalla del ordenador desapareció.
MFV
25.5.15
El momento del realismo ciudadano
Enhorabuena a los premiados, gracias a las nuevas formaciones y respetuosos saludos a la vieja política, pues ahí sigue agonizando por encima de los vivos.
Tras las elecciones de ayer, a lo largo de estos días se harán una gran cantidad de análisis sobre qué significan los resultados y qué es lo que la ciudadanía demanda a la luz de los votos emitidos. Muchos acertarán y muchos fallarán, y probablemente un mismo análisis cumpla estas dos premisas al mismo tiempo en función del receptor de la información.
Lo positivo y negativo de estas elecciones es que el bipartidismo ha perdido su hegemonía, que no su poder como fuerza política pues en pocas ciudades (Barcelona, Madrid y algunas gallegas) las candidaturas de unidad popular han conseguido ser la lista más votada o la segunda con posibilidad de disputar la gobernabilidad mediante pactos.
El PP consigue ser la primera fuerza política en muchas ciudades y autonomías, parece ser que la ciudadanía no ha castigado suficientemente la red de corrupción creada en diversas zonas de España. Esto se explica con la concepción hoy en día de la política como un show muy similar al fútbol, donde las ideologías desaparecen para dar paso a un equipo que defiende unas políticas concretas y si juega mal, es por culpa bien del entrenador o de pocos jugadores, no del equipo entero, aunque hasta el que trae las toallas haya robado un par de millones y viaje más a suiza que cualquier ciudadano medio.
El PSOE ha caído en alguna ciudad importante como es Madrid o Barcelona, allí donde la unión popular ha tenido un gran éxito, pero se ha mantenido como segunda fuerza, o incluso como primera, en otras tantas ciudades y comunidades autónomas, como Sevilla o Asturias y Extremadura. Muchos periodistas califican los resultados de estas elecciones como un giro a la izquierda. Imagino que todo dependerá desde donde partas en el espectro político, porque comparando al PSOE con Alianza Popular pues sí se trataría un giro a la izquierda. En cambio si partes con lo que ideológicamente se ha identificado como izquierda en la tradición política, PSOE sería un partido socialmente de izquierdas pero económicamente neonotantocomoelPPperocasiliberal. Es decir, un PP pero sin quemar homosexuales o a madres abortistas. Los matices están ahí, pero se confunden en cuanto te quitas las gafas y miras a través del euro.
Y por último, las candidaturas de unidad popular impulsadas por Podemos o este mismo partido en las autonomías, partiendo de la nada han conseguido un resultado excelente, máxime en A Coruña, Madrid, Barcelona o Cádiz. En estas ciudades sí ha triunfado el cambio, la gente ha superado el miedo a lo nuevo y ha confiado su futuro próximo en formaciones integradas por personas procedentes de diferentes esferas de la izquierda. Sin embargo en muchos otros sitios, para un ciudadano cualquier como yo, no se han cumplido las expectativas. Siendo realista, con los datos en la mano la ciudadanía o la gente no apoya el cambio (de momento) y siguen prefiriendo formaciones tradicionales a Venezuela o a ETA, como dirían los medios de desinformación capitalistas.
Esto no es una gran noticia, a pesar de que los resultados son buenos para una formación nueva pero se han quedado en la orilla si escuchamos las expectativas generadas y anunciadas. Sus líderes analizaron de manera certera el origen de la crisis y señalaron con precisión milimétrica a sus culpables, sin embargo creo que se han excedido en soberbia y prepotencia en sus mítines con "la ilusión, la gente, el cambio" porque no se ha trasladado con igual magnitud esa emoción ciudadana que proclamaban en votos y concejales. Pero también coincido en que para conseguir la luna hay que subirse al tejado y no a una butaca, por utópico que sea ésto.
Pero sí tenemos que estar contentos porque gente nueva, aire fresco entra en las instituciones y pueden demostrar que otra forma de hacer política es posible y puede ser eficaz. Ahora vamos a ver si la unión popular es capaz de convencer con sus medidas de que el cambio es realizable, que hay determinados aspectos de la política cuya eficiencia no puede ser medida solo con los parámetros económicos, como bien decía Jose Manuel López, candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid. La semilla está plantada, ahora queda un semestre antes de las generales para que las políticas inmediatas den sus frutos y convenzan, pues solo así se conseguirá un cambio ideológico.
Es el momento de los pactos y ahí se verá la madurez política de las formaciones nuevas y la madurez de los ciudadanos. Podemos lleva criticando al bipartidismo desde su nacimiento aunque últimamente haya centrado su discurso en atacar al PP y olvidarse un poco del PSOE, supongo que en vistas a que en muchos municipios y comunidades tendrían que pactar con ellos para que la derecha más derecha no consiga gobernar.
A esto me refiero con el realismo ciudadano. Hay que estar conectados con la realidad y la realidad es que el cambio acaba de nacer pero aún no ha aprendido a caminar, y para aprender necesitamos ir de la mano. Presumiblemente Podemos pactará con el PSOE en aquellas autonomías o municipios en los que su suma supera a una posible coalición de derechas PP+ C's. Podríamos decir que va a traicionar sus ideales o a sus votantes, pero nosotros debemos entender que para ganar apoyo hay que convencer y permitir que gobierne la derecha supondría un gran varapalo para la gente, como ellos dicen. Debemos comprender que Podemos y PSOE están destinados a entenderse y que Podemos, con transparencia y explicando detenidamente sus medidas, tendrá que convencer a sus votantes por qué son necesarias estas coaliciones. En política no es todo blanco o negro, es una gama muy amplia de grises y Podemos debe pintarlo de morado y los ciudadanos dejar a un lado la ortodoxia para meternos en la realidad del día a día de la política, donde de verdad se pueden inclinar las decisiones para beneficiar a la mayoría social. Cerrándose en banda es donde no se consigue nada.
Los ciudadanos entran en las instituciones y su actividad política concreta deparará si el cambio se produce o no en las generales. El camino se presenta interesante, hay que caminarlo juntos.
La democracia no es aquello que vemos en el telediario, es la implicación activa de la ciudadanía en su propio futuro. Salud, república y unidad popular.
MFV
Tras las elecciones de ayer, a lo largo de estos días se harán una gran cantidad de análisis sobre qué significan los resultados y qué es lo que la ciudadanía demanda a la luz de los votos emitidos. Muchos acertarán y muchos fallarán, y probablemente un mismo análisis cumpla estas dos premisas al mismo tiempo en función del receptor de la información.
Lo positivo y negativo de estas elecciones es que el bipartidismo ha perdido su hegemonía, que no su poder como fuerza política pues en pocas ciudades (Barcelona, Madrid y algunas gallegas) las candidaturas de unidad popular han conseguido ser la lista más votada o la segunda con posibilidad de disputar la gobernabilidad mediante pactos.
El PP consigue ser la primera fuerza política en muchas ciudades y autonomías, parece ser que la ciudadanía no ha castigado suficientemente la red de corrupción creada en diversas zonas de España. Esto se explica con la concepción hoy en día de la política como un show muy similar al fútbol, donde las ideologías desaparecen para dar paso a un equipo que defiende unas políticas concretas y si juega mal, es por culpa bien del entrenador o de pocos jugadores, no del equipo entero, aunque hasta el que trae las toallas haya robado un par de millones y viaje más a suiza que cualquier ciudadano medio.
El PSOE ha caído en alguna ciudad importante como es Madrid o Barcelona, allí donde la unión popular ha tenido un gran éxito, pero se ha mantenido como segunda fuerza, o incluso como primera, en otras tantas ciudades y comunidades autónomas, como Sevilla o Asturias y Extremadura. Muchos periodistas califican los resultados de estas elecciones como un giro a la izquierda. Imagino que todo dependerá desde donde partas en el espectro político, porque comparando al PSOE con Alianza Popular pues sí se trataría un giro a la izquierda. En cambio si partes con lo que ideológicamente se ha identificado como izquierda en la tradición política, PSOE sería un partido socialmente de izquierdas pero económicamente neonotantocomoelPPperocasiliberal. Es decir, un PP pero sin quemar homosexuales o a madres abortistas. Los matices están ahí, pero se confunden en cuanto te quitas las gafas y miras a través del euro.
Y por último, las candidaturas de unidad popular impulsadas por Podemos o este mismo partido en las autonomías, partiendo de la nada han conseguido un resultado excelente, máxime en A Coruña, Madrid, Barcelona o Cádiz. En estas ciudades sí ha triunfado el cambio, la gente ha superado el miedo a lo nuevo y ha confiado su futuro próximo en formaciones integradas por personas procedentes de diferentes esferas de la izquierda. Sin embargo en muchos otros sitios, para un ciudadano cualquier como yo, no se han cumplido las expectativas. Siendo realista, con los datos en la mano la ciudadanía o la gente no apoya el cambio (de momento) y siguen prefiriendo formaciones tradicionales a Venezuela o a ETA, como dirían los medios de desinformación capitalistas.
Esto no es una gran noticia, a pesar de que los resultados son buenos para una formación nueva pero se han quedado en la orilla si escuchamos las expectativas generadas y anunciadas. Sus líderes analizaron de manera certera el origen de la crisis y señalaron con precisión milimétrica a sus culpables, sin embargo creo que se han excedido en soberbia y prepotencia en sus mítines con "la ilusión, la gente, el cambio" porque no se ha trasladado con igual magnitud esa emoción ciudadana que proclamaban en votos y concejales. Pero también coincido en que para conseguir la luna hay que subirse al tejado y no a una butaca, por utópico que sea ésto.
Pero sí tenemos que estar contentos porque gente nueva, aire fresco entra en las instituciones y pueden demostrar que otra forma de hacer política es posible y puede ser eficaz. Ahora vamos a ver si la unión popular es capaz de convencer con sus medidas de que el cambio es realizable, que hay determinados aspectos de la política cuya eficiencia no puede ser medida solo con los parámetros económicos, como bien decía Jose Manuel López, candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid. La semilla está plantada, ahora queda un semestre antes de las generales para que las políticas inmediatas den sus frutos y convenzan, pues solo así se conseguirá un cambio ideológico.
Es el momento de los pactos y ahí se verá la madurez política de las formaciones nuevas y la madurez de los ciudadanos. Podemos lleva criticando al bipartidismo desde su nacimiento aunque últimamente haya centrado su discurso en atacar al PP y olvidarse un poco del PSOE, supongo que en vistas a que en muchos municipios y comunidades tendrían que pactar con ellos para que la derecha más derecha no consiga gobernar.
A esto me refiero con el realismo ciudadano. Hay que estar conectados con la realidad y la realidad es que el cambio acaba de nacer pero aún no ha aprendido a caminar, y para aprender necesitamos ir de la mano. Presumiblemente Podemos pactará con el PSOE en aquellas autonomías o municipios en los que su suma supera a una posible coalición de derechas PP+ C's. Podríamos decir que va a traicionar sus ideales o a sus votantes, pero nosotros debemos entender que para ganar apoyo hay que convencer y permitir que gobierne la derecha supondría un gran varapalo para la gente, como ellos dicen. Debemos comprender que Podemos y PSOE están destinados a entenderse y que Podemos, con transparencia y explicando detenidamente sus medidas, tendrá que convencer a sus votantes por qué son necesarias estas coaliciones. En política no es todo blanco o negro, es una gama muy amplia de grises y Podemos debe pintarlo de morado y los ciudadanos dejar a un lado la ortodoxia para meternos en la realidad del día a día de la política, donde de verdad se pueden inclinar las decisiones para beneficiar a la mayoría social. Cerrándose en banda es donde no se consigue nada.
Los ciudadanos entran en las instituciones y su actividad política concreta deparará si el cambio se produce o no en las generales. El camino se presenta interesante, hay que caminarlo juntos.
La democracia no es aquello que vemos en el telediario, es la implicación activa de la ciudadanía en su propio futuro. Salud, república y unidad popular.
MFV
20.5.15
ETA sigue molando
ETA anunciaba el fin de su actividad armada el 20 de octubre de 2011. Creo sinceramente que esto fue un hecho celebrado por una gran mayoría de la población española, cansada y entristecida por un conflicto que ya había entrado en un callejón sin salida, no por la legitimidad del sentimiento de origen (el derecho de autodeterminación de cualquier pueblo) sino por el modo y las maneras de defenderlo.
Quizás esa mayoría se reduce drásticamente cuando se habla de que en la otra esquina del ring, ha existido un Estado en un principio totalitario que castigaba y atosigaba a vascos y vascas por el simple hecho de tener una lengua propia y por ende, una idiosincrasia diferente, que no contraria, al resto de España. Este Estado totalitario languideció y dio paso sin un proceso de muerte y enterramiento, sino de transformación necesaria para la supervivencia de sus integrantes, a una democracia pactada y dopada de amnesia hasta las cejas.
Se pensó entonces, imagino, que las cosas iban a ser diferentes y que el conflicto generado por años de violencia institucional injusta se resolvería con el único arma que debería utilizarse en una confrontación de ideas: la palabra. Esto no fue así, como ya conocemos, sino que la violencia en el ring siguió volando en sentido bidireccional, unos por entender que había un enemigo que impedía el ejercicio democrático de la autodeterminación y otros por no tolerar los modos criminales de aquellos que se apropiaban el cargo de representantes de todo un pueblo.
El tira y afloja continuó durante años y el público que asistía al combate día tras día sufría las consecuencias de dicho enfrentamiento. Entristecido porque la defensa de los ideales nunca debería ser a través de explosiones y pistolas, asombrado porque en este tiempo se demostró que hay una violencia legal que permite la tortura y la negación de la dignidad humana a un tipo concreto de persona. Pero esta violencia no tiene castigo sino que además se aplaude en algunos casos, para mayor vergüenza nacional.
Esta historia concluyó el capítulo con el cese de las armas, se comprendió que en los tiempos que corren y más aún en nuestro país, las revoluciones deben ser en el ámbito electoral pues el sistema ha construido las barreras para constreñir cualquier intento de disidencia violenta, que en otros tiempos pudimos comprobar, con el privilegio del contemporáneo que analiza el pasado, que estaban totalmente legitimadas. Sin embargo esto no es así en nuestro país, anestesiado en el ámbito revolucionario por las migajas, el individualismo y la desidia generada por el propio sistema.
Mientras dicho combatiente salía del ring para usar las armas democráticas y conseguir una mayor legitimación para defender sus objetivos, en frente su combatiente se cargaba de nostalgia por aquellos tiempos de enfrentamiento y se guardaba esta carta bajo la manga.
Esta es la carta que el PP saca a la luz cada vez que el miedo a ceder poder se apodera de sus entrañas y atenaza sus miembros. Cuando ya no puede mantener una discusión en base a las ideas de manera digna, pues tantos años de robo en la sombra y tanto neoliberalismo selectivo cuando se habla del pueblo y comunismo si llaman a la puerta los amigos pasan factura, aparece ese enemigo que es ETA. No les tiembla la mano a la hora de remover el dolor de sus víctimas con un único fin electoralista. Y ETA somos todos si atendemos a los criterios que podemos leer entre líneas cuando escuchamos sus discursos.
ETA es aquel ciudadano o ciudadana que está excluido del mundo laboral por motivos externos y no tiene dinero para pagar el agua, la luz o el gas y exige que se le de un techo donde vivir con su familia y que no lo echen con una carta de desahucio y un porrazo de regalo. ETA es aquella persona que defiende que la educación debe ser pública y permitir que todo individuo tenga el derecho de estudiar sin importar su patrimonio. ETA somos aquellos que pensamos que la sanidad debe ser pública y acromática, pues tu derecho a recibir cuidados y tratamiento no debe estar determinado por tu tono de piel. ETA son aquellas ciudadanas que consideramos la igualdad de sexos y que por un factor biológico, una mujer no es menos en su carrera por la autosuperación.
En resumen, para el PP ETA es toda persona que quiere intentar mejorar el sistema. A día de hoy se han terminado sus argumentos y solo les queda esa carta: el miedo. Calificar cualquier intento de cambio, que no revolución, de terrorista o de proceso tutelado por algún gobierno latinoamericano (bien nos vendría aprender mediante un análisis crítico de esta tierra).
En frente, en el otro lado del ring, debemos demostrar madurez política. Hay que seguir adelante, no dejando que su miedo nos haga perder lo más preciado que tenemos en la actualidad: una mínima oportunidad de intentar cambiar las cosas y hacer de este país un lugar mejor, más justo e igualitario.
MFV
Quizás esa mayoría se reduce drásticamente cuando se habla de que en la otra esquina del ring, ha existido un Estado en un principio totalitario que castigaba y atosigaba a vascos y vascas por el simple hecho de tener una lengua propia y por ende, una idiosincrasia diferente, que no contraria, al resto de España. Este Estado totalitario languideció y dio paso sin un proceso de muerte y enterramiento, sino de transformación necesaria para la supervivencia de sus integrantes, a una democracia pactada y dopada de amnesia hasta las cejas.
Se pensó entonces, imagino, que las cosas iban a ser diferentes y que el conflicto generado por años de violencia institucional injusta se resolvería con el único arma que debería utilizarse en una confrontación de ideas: la palabra. Esto no fue así, como ya conocemos, sino que la violencia en el ring siguió volando en sentido bidireccional, unos por entender que había un enemigo que impedía el ejercicio democrático de la autodeterminación y otros por no tolerar los modos criminales de aquellos que se apropiaban el cargo de representantes de todo un pueblo.
El tira y afloja continuó durante años y el público que asistía al combate día tras día sufría las consecuencias de dicho enfrentamiento. Entristecido porque la defensa de los ideales nunca debería ser a través de explosiones y pistolas, asombrado porque en este tiempo se demostró que hay una violencia legal que permite la tortura y la negación de la dignidad humana a un tipo concreto de persona. Pero esta violencia no tiene castigo sino que además se aplaude en algunos casos, para mayor vergüenza nacional.
Esta historia concluyó el capítulo con el cese de las armas, se comprendió que en los tiempos que corren y más aún en nuestro país, las revoluciones deben ser en el ámbito electoral pues el sistema ha construido las barreras para constreñir cualquier intento de disidencia violenta, que en otros tiempos pudimos comprobar, con el privilegio del contemporáneo que analiza el pasado, que estaban totalmente legitimadas. Sin embargo esto no es así en nuestro país, anestesiado en el ámbito revolucionario por las migajas, el individualismo y la desidia generada por el propio sistema.
Mientras dicho combatiente salía del ring para usar las armas democráticas y conseguir una mayor legitimación para defender sus objetivos, en frente su combatiente se cargaba de nostalgia por aquellos tiempos de enfrentamiento y se guardaba esta carta bajo la manga.
Esta es la carta que el PP saca a la luz cada vez que el miedo a ceder poder se apodera de sus entrañas y atenaza sus miembros. Cuando ya no puede mantener una discusión en base a las ideas de manera digna, pues tantos años de robo en la sombra y tanto neoliberalismo selectivo cuando se habla del pueblo y comunismo si llaman a la puerta los amigos pasan factura, aparece ese enemigo que es ETA. No les tiembla la mano a la hora de remover el dolor de sus víctimas con un único fin electoralista. Y ETA somos todos si atendemos a los criterios que podemos leer entre líneas cuando escuchamos sus discursos.
ETA es aquel ciudadano o ciudadana que está excluido del mundo laboral por motivos externos y no tiene dinero para pagar el agua, la luz o el gas y exige que se le de un techo donde vivir con su familia y que no lo echen con una carta de desahucio y un porrazo de regalo. ETA es aquella persona que defiende que la educación debe ser pública y permitir que todo individuo tenga el derecho de estudiar sin importar su patrimonio. ETA somos aquellos que pensamos que la sanidad debe ser pública y acromática, pues tu derecho a recibir cuidados y tratamiento no debe estar determinado por tu tono de piel. ETA son aquellas ciudadanas que consideramos la igualdad de sexos y que por un factor biológico, una mujer no es menos en su carrera por la autosuperación.
En resumen, para el PP ETA es toda persona que quiere intentar mejorar el sistema. A día de hoy se han terminado sus argumentos y solo les queda esa carta: el miedo. Calificar cualquier intento de cambio, que no revolución, de terrorista o de proceso tutelado por algún gobierno latinoamericano (bien nos vendría aprender mediante un análisis crítico de esta tierra).
En frente, en el otro lado del ring, debemos demostrar madurez política. Hay que seguir adelante, no dejando que su miedo nos haga perder lo más preciado que tenemos en la actualidad: una mínima oportunidad de intentar cambiar las cosas y hacer de este país un lugar mejor, más justo e igualitario.
MFV
7.5.15
El trilero
El truco empezaba con la puesta en escena de las dos opciones. La víctima debía elegir entre una u otra, pensando cuál de las dos escondería la mejor decisión. Escoger una de las dos podía cambiar el curso de los acontecimientos, podía significar una reconstrucción de todos los elementos en pos de un bien común o, por el contrario, la destrucción del todo y el disfraz de la nada para esconder lo que hay más allá del vidrio por satélite.
Tras minutos de dudas e indecisiones, la víctima escoge la mejor opción. Es en ese momento cuando el truco de magia ya se ha consumado, puesto que ninguna elección romperá con los cimientos de lo establecido, con la base que sustenta su espléndido caos. Ambas opciones nacen de la misma mano que las ofrece, ocultando bajo la manga la salida donde verdaderamente está la luz.
MFV
Tras minutos de dudas e indecisiones, la víctima escoge la mejor opción. Es en ese momento cuando el truco de magia ya se ha consumado, puesto que ninguna elección romperá con los cimientos de lo establecido, con la base que sustenta su espléndido caos. Ambas opciones nacen de la misma mano que las ofrece, ocultando bajo la manga la salida donde verdaderamente está la luz.
MFV
Juegos de pareja
-
¿Y ahora cuántos llevo?
- Ninguno –contestó la mujer
después de meditarlo unos segundos.
El anciano se levantó de la silla y volvió a besar a su
pareja mientras le acariciaba la mejilla. Ella reía ignorante, pero feliz.
Ambos disfrutaban con aquel juego que habían inventado hacía ya cinco años. Él
porque la amaba con locura. Ella porque no quería que el Alzheimer le hiciera
olvidar el cariño de sus besos.
MFV
MFV
6.4.15
Tantas veces
Me has preguntado tantas veces
el por qué de lo que siento,
cuál es el componente de tu olor
que derrite cada nervio,
y qué ocurre en mi retina
que al ver yo tu sonrisa,
veo la mía dibujarse en tu mirada.
Me lo has preguntado tantas veces,
que no te has parado
el tiempo suficiente
delante del espejo.
el por qué de lo que siento,
cuál es el componente de tu olor
que derrite cada nervio,
y qué ocurre en mi retina
que al ver yo tu sonrisa,
veo la mía dibujarse en tu mirada.
Me lo has preguntado tantas veces,
que no te has parado
el tiempo suficiente
delante del espejo.
8.3.15
Que se acaben los días internacionales.
¡Ojalá! Ojalá no fueran necesarios los días internacionales en los que celebramos diversos acontecimientos. No hablo de aquellas aniversarios, bien sea del primer día o el último de una vida, en los que se conmemora a una celebridad o un hecho relevante. No hablo de cumpleaños o santos católicos. Tampoco hablo de esos días comerciales disfrazados en forma de corazón y con sabor chocolate, por ejemplo.
Me refiero a esos días que, como hoy, celebran aspectos sociales y políticos de nuestra historia. Esos días que no deberían existir por normalidad. Yo me opongo a la presencia en nuestro calendario de estos "Día Internacional de...". Sin embargo, con la misma fuerza de oposición que ejerzo, los apoyo y los celebro a mi manera. Sin pegatinas ni camisetas coloridas, sin hashtags ni panfletos en redes sociales huecos de significado.
¿Por qué son necesarios estos días en nuestros calendarios? Porque no soportamos la normalidad en la civilización y necesitamos que nos recuerden nuestros fallos y errores. Todos los días deberían ser la fiesta de la mujer o de los derechos del niño. Cada segundo de nuestra vida debería estar enfocado a estas metas, a lograr la igualdad en género o rango de edad, en derechos y libertades. Pero cada segundo es un nuevo logro que engrosa nuestra abundante experiencia en el fracaso.
Como ente vital carente de perfección, sistemáticamente estamos destruyendo la igualdad de género, no necesariamente en nuestras vidas, pero sí en algún rincón del mundo. Somos conscientes de la existencia de niños sin libertades y personas que con una ilegítima libertad pisotean los derechos humanos de sus semejantes, otros humanos. Día tras día presenciamos la agonía del medio ambiente que con unas décimas de más o unos hielos menos, nos suplica que nos vayamos, que él no ha dado permiso para que acabemos con el techo que nos cobija.
Por eso tenemos un día como hoy 8 de marzo, Día internacional de la mujer. Para que aunque solo sea durante veinticuatro horas, nos sentemos a hablar de nuestros errores como sociedad, mientras esperamos el fin de los días.
MFV
Me refiero a esos días que, como hoy, celebran aspectos sociales y políticos de nuestra historia. Esos días que no deberían existir por normalidad. Yo me opongo a la presencia en nuestro calendario de estos "Día Internacional de...". Sin embargo, con la misma fuerza de oposición que ejerzo, los apoyo y los celebro a mi manera. Sin pegatinas ni camisetas coloridas, sin hashtags ni panfletos en redes sociales huecos de significado.
¿Por qué son necesarios estos días en nuestros calendarios? Porque no soportamos la normalidad en la civilización y necesitamos que nos recuerden nuestros fallos y errores. Todos los días deberían ser la fiesta de la mujer o de los derechos del niño. Cada segundo de nuestra vida debería estar enfocado a estas metas, a lograr la igualdad en género o rango de edad, en derechos y libertades. Pero cada segundo es un nuevo logro que engrosa nuestra abundante experiencia en el fracaso.
Como ente vital carente de perfección, sistemáticamente estamos destruyendo la igualdad de género, no necesariamente en nuestras vidas, pero sí en algún rincón del mundo. Somos conscientes de la existencia de niños sin libertades y personas que con una ilegítima libertad pisotean los derechos humanos de sus semejantes, otros humanos. Día tras día presenciamos la agonía del medio ambiente que con unas décimas de más o unos hielos menos, nos suplica que nos vayamos, que él no ha dado permiso para que acabemos con el techo que nos cobija.
Por eso tenemos un día como hoy 8 de marzo, Día internacional de la mujer. Para que aunque solo sea durante veinticuatro horas, nos sentemos a hablar de nuestros errores como sociedad, mientras esperamos el fin de los días.
MFV
20.2.15
DEPmocracia
No quisiera yo equipararme al filósofo Nietzsche cuando anunciaba la muerte de Dios, dejándonos huérfanos de aquello que había dirigido con rectitud nuestro devenir como sociedad desde hacía decenas de siglos. No, no estoy aquí para eso. Lo contrario no sería más que una muestra de soberbia y prepotencia.
Me considero un espectador más de una masa informe y heterogénea que consideramos "pueblo". Soy uno de tantos, una pieza más del engranaje histórico que movemos día a día y que otros prefieren llamar "destino". Formo parte del grupo social actual y soy, al igual que vosotros, testigo de cómo la democracia agoniza, languidece poco a poco ante nuestros ojos y muere cada segundo ante nuestra pasividad.
Es grave y no lo queremos ver. Es terrible, pero ahí siguen, poco a poco asestando puñaladas cargadas de veneno en forma de euros, dólares o yenes. ¿Quiénes? Miles de personas carentes de rostro que los identifique. No es relevante saber quiénes son, pues como cabezas de hidra arrancas una y veinte acuden a sustituirla. No interesa saber el quién, sino el cómo, pues ahí radica el enfermizo mecanismo de funcionamiento que los poderosos han determinado que decida el futuro de nuestras vidas.
No puede resultar más irónico que el último ejemplo de puñalada trapera a la democracia se esté produciendo en su cuna, en el punto donde históricamente nos han enseñado al resto del mundo qué es eso del "poder del pueblo". Términos masivamente prostituidos hoy en día.
Resulta que debido a la opulencia de unos pocos y a la más que palpable dureza de sus caras, el pueblo griego y su economía entró en crisis (como muchos países del entorno). Tras años de recortes, de despidos, de medidas austericidas cuyo único fin era la perpetuación del status quo financiero que permitía que la suela del zapato del rico no se ensuciara con las cabezas de los miles de pobres que tenía debajo, el pueblo griego abrió los ojos. Vio las orejas al lobo y cómo funcionaban las cosas.
En tiempos de bonanza, cuando los ricos deciden que se puede inflar aún más la burbuja del sistema, los ciudadanos pueden estar contentos, que no tranquilos, pues los servicios y derechos sociales resultan "rentables" a los grandes poderes. Sin embargo, cuando dicha burbuja se desinfla (pues aún no he visto yo que pinchemos y tiremos a la basura nada) es la mayoría con un poder adquisitivo de risa en comparación con los ricachones que gobiernan el G-20 (que no los presidentes que acuden a dicha reunión) la que se tiene que apretar el cinturón, viendo como sistemáticamente destruyen todo aquello que la lucha social y organizada ha conseguido históricamente.
Es entonces cuando el pueblo dice que basta, que ya está harto y que ya no queda cuello para apretar más la soga. Decide depositar su confianza y esperanzas en la coalición de partidos Syriza (Izquierda Radical, que no antidemocrática). Los ricos tiemblan y los medios empiezan a cumplir con la misión para la que fueron creados: se inicia la campaña de miedo y difamación, tildando a los posibles ganadores de las elecciones griegas de partidos comunistas deboraniños y quemaiglesias que llevarán al colapso la economía del país heleno. Al mismo tiempo, los opulentes empresarios con inversiones en Grecia empiezan a retirar su dinero y la UE cesa su préstamo de dinero a los bancos griegos expectantes ante lo que puede ocurrir en unos días. Se han cumplido las previsiones de periodistas, economistas, oráculos y cuñados.
Pero si lo ponemos en perspectiva, el mensaje de fondo es el siguiente: sois pobres por nuestra culpa y nos hemos enriquecido gracias a eso, nos habéis pillado. Habéis decidido consecuentemente votar a un partido que nos quiere privar del dinero conseguido a base de explotaros. Vosotros veréis lo que hacéis. Antes, nosotros vamos a hacer caer vuestra bolsa y a cortar el flujo de dinero a los bancos que os llevaron a la quiebra y se niegan a rescatar vuestras vidas, pues eso supondría que el dinero que os prestamos cumpla su función. Es decir, si lo que queréis es democracia y justicia social, pobreza encontraréis.
Ganó la izquierda, y estamos viendo como los poderes financieros están amenazando día tras día a los empobrecidos griegos con llevar al colapso su país y dejar a la deriva a todos sus habitantes si no permiten que sus barrigas infestadas de billetes sigan como están. Si el pueblo quiere decidir su futuro, ellos lo decidirán por nosotros pues ya lo hacen todos los días y no van a permitir que nos desviemos ni un ápice de la línea ya trazada.
Así funciona el sistema y no queremos verlo. Veremos qué ocurre en los próximos años en España y en el resto del mundo. Mientras, yo sigo mirando como avanza el cortejo fúnebre.
MFV
Me considero un espectador más de una masa informe y heterogénea que consideramos "pueblo". Soy uno de tantos, una pieza más del engranaje histórico que movemos día a día y que otros prefieren llamar "destino". Formo parte del grupo social actual y soy, al igual que vosotros, testigo de cómo la democracia agoniza, languidece poco a poco ante nuestros ojos y muere cada segundo ante nuestra pasividad.
Es grave y no lo queremos ver. Es terrible, pero ahí siguen, poco a poco asestando puñaladas cargadas de veneno en forma de euros, dólares o yenes. ¿Quiénes? Miles de personas carentes de rostro que los identifique. No es relevante saber quiénes son, pues como cabezas de hidra arrancas una y veinte acuden a sustituirla. No interesa saber el quién, sino el cómo, pues ahí radica el enfermizo mecanismo de funcionamiento que los poderosos han determinado que decida el futuro de nuestras vidas.
No puede resultar más irónico que el último ejemplo de puñalada trapera a la democracia se esté produciendo en su cuna, en el punto donde históricamente nos han enseñado al resto del mundo qué es eso del "poder del pueblo". Términos masivamente prostituidos hoy en día.
Resulta que debido a la opulencia de unos pocos y a la más que palpable dureza de sus caras, el pueblo griego y su economía entró en crisis (como muchos países del entorno). Tras años de recortes, de despidos, de medidas austericidas cuyo único fin era la perpetuación del status quo financiero que permitía que la suela del zapato del rico no se ensuciara con las cabezas de los miles de pobres que tenía debajo, el pueblo griego abrió los ojos. Vio las orejas al lobo y cómo funcionaban las cosas.
En tiempos de bonanza, cuando los ricos deciden que se puede inflar aún más la burbuja del sistema, los ciudadanos pueden estar contentos, que no tranquilos, pues los servicios y derechos sociales resultan "rentables" a los grandes poderes. Sin embargo, cuando dicha burbuja se desinfla (pues aún no he visto yo que pinchemos y tiremos a la basura nada) es la mayoría con un poder adquisitivo de risa en comparación con los ricachones que gobiernan el G-20 (que no los presidentes que acuden a dicha reunión) la que se tiene que apretar el cinturón, viendo como sistemáticamente destruyen todo aquello que la lucha social y organizada ha conseguido históricamente.
Es entonces cuando el pueblo dice que basta, que ya está harto y que ya no queda cuello para apretar más la soga. Decide depositar su confianza y esperanzas en la coalición de partidos Syriza (Izquierda Radical, que no antidemocrática). Los ricos tiemblan y los medios empiezan a cumplir con la misión para la que fueron creados: se inicia la campaña de miedo y difamación, tildando a los posibles ganadores de las elecciones griegas de partidos comunistas deboraniños y quemaiglesias que llevarán al colapso la economía del país heleno. Al mismo tiempo, los opulentes empresarios con inversiones en Grecia empiezan a retirar su dinero y la UE cesa su préstamo de dinero a los bancos griegos expectantes ante lo que puede ocurrir en unos días. Se han cumplido las previsiones de periodistas, economistas, oráculos y cuñados.
Pero si lo ponemos en perspectiva, el mensaje de fondo es el siguiente: sois pobres por nuestra culpa y nos hemos enriquecido gracias a eso, nos habéis pillado. Habéis decidido consecuentemente votar a un partido que nos quiere privar del dinero conseguido a base de explotaros. Vosotros veréis lo que hacéis. Antes, nosotros vamos a hacer caer vuestra bolsa y a cortar el flujo de dinero a los bancos que os llevaron a la quiebra y se niegan a rescatar vuestras vidas, pues eso supondría que el dinero que os prestamos cumpla su función. Es decir, si lo que queréis es democracia y justicia social, pobreza encontraréis.
Ganó la izquierda, y estamos viendo como los poderes financieros están amenazando día tras día a los empobrecidos griegos con llevar al colapso su país y dejar a la deriva a todos sus habitantes si no permiten que sus barrigas infestadas de billetes sigan como están. Si el pueblo quiere decidir su futuro, ellos lo decidirán por nosotros pues ya lo hacen todos los días y no van a permitir que nos desviemos ni un ápice de la línea ya trazada.
Así funciona el sistema y no queremos verlo. Veremos qué ocurre en los próximos años en España y en el resto del mundo. Mientras, yo sigo mirando como avanza el cortejo fúnebre.
MFV
29.12.14
Luces de navidad
La familia
del 3ºA preparaba las luces de navidad como cada año. Se había convertido en un
entrañable ritual a cuya cita no faltaba ningún miembro de la familia.
Susana, la
más pequeña, comenzaba con sus nervios a las seis en punto de la tarde. Recorría
veintisiete veces el comedor de punta a punta, comprobaba concienzudamente que
todo estuviera en su sitio. No quería errores. Tenía un historial impecable
pues la avalaban siete años de experiencia sin cometer ningún fallo. Todos se sabían más seguros si ella controlaba el proceso, este año volvería a ser
todo perfecto.
Alberto,
algo mayor, había cedido su puesto de vigilante a su hermana pequeña. Se
retiro en el momento oportuno para dejar que las generaciones venideras tomaran
el relevo. Ahora se dedicaba a disfrutar un poco más de sus amigos. Bajaba
después de comer con su pelota de fútbol y disfrutaba de toda una tarde de
deporte junto a sus compañeros de barrio, los que parecía que vivían en el
parque. A veces uno sale de casa sabiendo que encontrará aquello que no está
buscando, así funcionan los niños cuando todavía sueñan despiertos. Sin embargo, Alberto sabía que cuando cayera el sol debía regresar a casa para confirmar que Susana había hecho bien su trabajo. Era consciente de la capacidad
de su hermana y aunque no era necesario que él diera el OK final, sabía que Susana se
sentía más tranquila si su hermano daba el visto bueno.
Y qué podemos decir de Carlos, el cual estaba en el extranjero buscando su felicidad. Era el único que faltaba este año al espectáculo de luces, su primera vez.
Pedro y
Carmen estaban orgullosos de sus hijos. Antes de que naciera Carlos, el miedo
les invadía. ¿Cómo iban a criar a sus hijos? ¿Serían suficientes sus trabajos
para mantenerlos? ¿A qué colegio les llevarían? ¿Sabrían educarlos bien? Y un sinfín
de preguntas que se fueron resolviendo a medida que los hijos iba creciendo. Ahora miraban desde el umbral del salón cómo
Susana y Alberto terminaban con los preparativos.
Se acercaron
todos a la ventana desnuda de cortinas y se fundieron en un abrazo. Al mismo tiempo agonizaba la luz del iluso camping gas que intentó iluminar las vidas de aquella casa. Y así, la familia del 3ºA disfrutó de las
luces de navidad que su compañía eléctrica mantenía en las calles y en los
comercios. La misma compañía que les había sumido en la más profunda oscuridad.
16.12.14
Cuerpo vidrioso
Cuerpo vidrioso de labios finos
que arrebatan la vida
con cada beso de los míos,
sellando el pedregoso sendero
que recorren mis últimos años.
Unos te ven siempre llena.
Pero, aunque llena me abrazas,
mis ojos solo reflejan lo vacía
que mi alma queda tras beber
tus lágrimas ardientes.
Conviertes el día en noche
y ésta más oscura y difusa se torna
con cada segundo que muere
ahogado en mi boca.
Mi vista cansada, propia
de un derrotado peregrino,
cierra sus puertas a una existencia
en un anestésico paralelismo
sumergida.
A través de tu diáfana silueta
no veo más allá, ni más acá,
sino la orilla de mis heridas,
donde como un náufrago
me abandono al tímido dolor
de la deriva.
Y poco a poco
me cubren los lejanos recuerdos
que en el horizonte se consumen,
esperando que vuelva a nadar.
Pero yo también espero
en ninguna parte,
sin saber el qué o a quién.
Llorando la memoria
que el olvido empuja
con cada una de tus olas.
MFV
que arrebatan la vida
con cada beso de los míos,
sellando el pedregoso sendero
que recorren mis últimos años.
Unos te ven siempre llena.
Pero, aunque llena me abrazas,
mis ojos solo reflejan lo vacía
que mi alma queda tras beber
tus lágrimas ardientes.
Conviertes el día en noche
y ésta más oscura y difusa se torna
con cada segundo que muere
ahogado en mi boca.
Mi vista cansada, propia
de un derrotado peregrino,
cierra sus puertas a una existencia
en un anestésico paralelismo
sumergida.
A través de tu diáfana silueta
no veo más allá, ni más acá,
sino la orilla de mis heridas,
donde como un náufrago
me abandono al tímido dolor
de la deriva.
Y poco a poco
me cubren los lejanos recuerdos
que en el horizonte se consumen,
esperando que vuelva a nadar.
Pero yo también espero
en ninguna parte,
sin saber el qué o a quién.
Llorando la memoria
que el olvido empuja
con cada una de tus olas.
MFV
14.9.14
Olores
El viento del atardecer transportó entre mis dedos diversos olores que guiados por un deseo irrefrenable, alcanzaron la cima de la nostalgia.
Logré distinguir el rastro que las peonías habían dejado en el aire, celebrando su primavera. Pude diferenciar dos olores, que en realidad se trataban de uno sólo: eran el aroma del mar rasgando las vestiduras de las piedras que acariciaban los pies del acantilado, y el olor de las partículas de roca bañadas y cubiertas por un manto de agua y sal.
El siguiente olor que identifiqué es el del amor. No es que piense que las emociones tienen una fragancia característica, si bien es cierto que cuando dos personas se quieren, desprenden una sustancia que contagia de felicidad a toda persona que esté a su alrededor.
Había una gran infinidad de olores que acompañaban a los anteriores: el beso del cuero de unos zapatos sobre el barro, el olor que las gaviotas abandonan sobre nuestras cabezas a su paso, el aroma que desprende un vestido nuevo danzando al ritmo del viento, el olor a un impaciente libro deseoso de ser leído. Hasta pude reconocer la fragancia que dejaban los segundos al morir.
Pero había un olor, uno de entre los centenares que logré diferenciar, que me transportó al pasado. Era aquel olor que había sido mío durante tres años, que había convivido conmigo y mis circunstancias, convirtiéndose él en mi única circunstancia durante aquel lapso de tiempo. Era un olor único en el mundo, formado por la más pura de las alegrías y el más oscuro de los dolores. Olía a vainilla y a caramelo de la tos. Es lo que pasa cuando eres joven y sientes un deseo irracional hacia el tabaco para aparentar madurez y seriedad. Olía a uña apaleada por una dentadura nerviosa.
Quizás lo que hizo que girara la cabeza, era haberme olido a mí mismo, al olor que tuve durante el único periodo en el que podía asegurar con certeza que estaba vivo. Pero cuando volví la vista, no era yo sobre quien mis ojos se posaron. No era yo, pero el hombre que yo era y que giraba la cabeza con la mirada a punto de desmoronarse, era fruto de aquella melena castaña a juego con unos ojos verdes y unos labios morados que alguna vez me arrancaron la piel tras una noche de pasión.
Hacía quince años que no veía a Catalina, pero no había conseguido olvidarme de su olor.
MFV
Logré distinguir el rastro que las peonías habían dejado en el aire, celebrando su primavera. Pude diferenciar dos olores, que en realidad se trataban de uno sólo: eran el aroma del mar rasgando las vestiduras de las piedras que acariciaban los pies del acantilado, y el olor de las partículas de roca bañadas y cubiertas por un manto de agua y sal.
El siguiente olor que identifiqué es el del amor. No es que piense que las emociones tienen una fragancia característica, si bien es cierto que cuando dos personas se quieren, desprenden una sustancia que contagia de felicidad a toda persona que esté a su alrededor.
Había una gran infinidad de olores que acompañaban a los anteriores: el beso del cuero de unos zapatos sobre el barro, el olor que las gaviotas abandonan sobre nuestras cabezas a su paso, el aroma que desprende un vestido nuevo danzando al ritmo del viento, el olor a un impaciente libro deseoso de ser leído. Hasta pude reconocer la fragancia que dejaban los segundos al morir.
Pero había un olor, uno de entre los centenares que logré diferenciar, que me transportó al pasado. Era aquel olor que había sido mío durante tres años, que había convivido conmigo y mis circunstancias, convirtiéndose él en mi única circunstancia durante aquel lapso de tiempo. Era un olor único en el mundo, formado por la más pura de las alegrías y el más oscuro de los dolores. Olía a vainilla y a caramelo de la tos. Es lo que pasa cuando eres joven y sientes un deseo irracional hacia el tabaco para aparentar madurez y seriedad. Olía a uña apaleada por una dentadura nerviosa.
Quizás lo que hizo que girara la cabeza, era haberme olido a mí mismo, al olor que tuve durante el único periodo en el que podía asegurar con certeza que estaba vivo. Pero cuando volví la vista, no era yo sobre quien mis ojos se posaron. No era yo, pero el hombre que yo era y que giraba la cabeza con la mirada a punto de desmoronarse, era fruto de aquella melena castaña a juego con unos ojos verdes y unos labios morados que alguna vez me arrancaron la piel tras una noche de pasión.
Hacía quince años que no veía a Catalina, pero no había conseguido olvidarme de su olor.
MFV
16.8.14
Soledad
"El nudo del nueve es el típico nudo que forma un lazo en un cabo. Es muy similar al nudo del ocho, pero este presenta una vuelta extra antes de acabar el nudo, tratándose de una alternativa más segura al nudo del ocho que te he enseñado esta mañana."
Estas palabras pronunciadas por mi abuelo hace varias décadas, acudían a mí como una sombra alargada del pasado. Revoloteaban a mi alrededor armonizadas con el tímido romper de las olas contra el pequeño velero de mi abuelo. Soledad se llamaba, en honor a su madre. Nunca conocí a mi bisabuela, pero tuvo que ser una mujer excepcional para que mi abuelo bautizara con su nombre el velero que tanto amaba. Mi abuela Susana siempre decía que ella era la amante de mi abuelo, pues este se había casado hace mucho tiempo con el mar. Pero a ella no le importaba ya que era una de las razones por las que se había enamorado de mi abuelo en sus tiempos de juventud. Y siguió amándolo por ello.
Cuando mi abuela me contó esta anécdota, me hizo la nieta más feliz del mundo. No fue hasta aquella confesión que yo fui consciente de lo que mi abuelo me quería. Mis padres siempre me contaban que desde que era pequeña mi abuelo me llevaba con él en sus escapadas por el mar. Es probable que la primera palabra que pronunciara fuera babor, sotavento o cualquier otro término marino, cosa que mi padre siempre le recriminó al suyo. Pero yo era muy feliz cada vez que mi abuelo levaba anclas. Y él era más feliz aún.
Siempre me pregunté si era desdichado anclado en el sofá de casa, con una casa inmóvil y una mujer que nunca había sido sirena. A medida que iba creciendo, comprendí que mi abuelo era feliz tanto en mar como en tierra, si bien es cierto que la felicidad que yo veía en sus ojos cuando navegaba a Soledad era más intensa, un sentimiento más básico y elemental que terminó por contagiarme. Este sentimiento imbuía de nostalgia cada paso dado en tierra, es por ello que se casó con la única mujer que fue capaz de hacer de contrapeso en su balanza vital, y darle un motivo para vivir en tierra y no abandonarse a la incesante caricia del mar que mecía su corazón de nómada.
Fue en una de esas enriquecedoras travesías junto a mi abuelo cuando aprendí todos los nudos existentes. Mi abuelo me los explicó mil veces con todo lujo de detalle. Recuerdo que me obligó a valorar la función de los nudos: "Cuando estés a kilómetros de tu hogar y lo único que tengas alrededor sea un manto azul interminable, debes tener algo que te sujete a la vida. Por eso son tan importantes los nudos. Si dejas cualquier cosa suelta, sin atar, dejarás de decidir tu destino y el azar jugará las cartas por ti". Él me aseguró que el nudo del nueve era uno de los más seguros y que siempre que saliera a navegar lo utilizara, pues a él le había salvado en más de una ocasión de una tragedia.
Completé el nudo tras realizar la última vuelta, como me enseñó mi abuelo. Ahora el olor de la cuerda recién comprada no me evocaba tiempos felices, y el sonido de las olas fue dejando paso a unos golpes sordos procedentes de la puerta de mi casa, golpeada por la policía. Año tras año me había estado ahogando en un mar de facturas impagables y deudas desproporcionadas, dejando que el azar trazara mi camino. Me subí a la silla mientras amarraba el nudo al techo, y encallé mi vida al mismo tiempo que la carta de embargo se depositaba sobre el suelo que jamás volvería a sentir.
MFV
Estas palabras pronunciadas por mi abuelo hace varias décadas, acudían a mí como una sombra alargada del pasado. Revoloteaban a mi alrededor armonizadas con el tímido romper de las olas contra el pequeño velero de mi abuelo. Soledad se llamaba, en honor a su madre. Nunca conocí a mi bisabuela, pero tuvo que ser una mujer excepcional para que mi abuelo bautizara con su nombre el velero que tanto amaba. Mi abuela Susana siempre decía que ella era la amante de mi abuelo, pues este se había casado hace mucho tiempo con el mar. Pero a ella no le importaba ya que era una de las razones por las que se había enamorado de mi abuelo en sus tiempos de juventud. Y siguió amándolo por ello.
Cuando mi abuela me contó esta anécdota, me hizo la nieta más feliz del mundo. No fue hasta aquella confesión que yo fui consciente de lo que mi abuelo me quería. Mis padres siempre me contaban que desde que era pequeña mi abuelo me llevaba con él en sus escapadas por el mar. Es probable que la primera palabra que pronunciara fuera babor, sotavento o cualquier otro término marino, cosa que mi padre siempre le recriminó al suyo. Pero yo era muy feliz cada vez que mi abuelo levaba anclas. Y él era más feliz aún.
Siempre me pregunté si era desdichado anclado en el sofá de casa, con una casa inmóvil y una mujer que nunca había sido sirena. A medida que iba creciendo, comprendí que mi abuelo era feliz tanto en mar como en tierra, si bien es cierto que la felicidad que yo veía en sus ojos cuando navegaba a Soledad era más intensa, un sentimiento más básico y elemental que terminó por contagiarme. Este sentimiento imbuía de nostalgia cada paso dado en tierra, es por ello que se casó con la única mujer que fue capaz de hacer de contrapeso en su balanza vital, y darle un motivo para vivir en tierra y no abandonarse a la incesante caricia del mar que mecía su corazón de nómada.
Fue en una de esas enriquecedoras travesías junto a mi abuelo cuando aprendí todos los nudos existentes. Mi abuelo me los explicó mil veces con todo lujo de detalle. Recuerdo que me obligó a valorar la función de los nudos: "Cuando estés a kilómetros de tu hogar y lo único que tengas alrededor sea un manto azul interminable, debes tener algo que te sujete a la vida. Por eso son tan importantes los nudos. Si dejas cualquier cosa suelta, sin atar, dejarás de decidir tu destino y el azar jugará las cartas por ti". Él me aseguró que el nudo del nueve era uno de los más seguros y que siempre que saliera a navegar lo utilizara, pues a él le había salvado en más de una ocasión de una tragedia.
Completé el nudo tras realizar la última vuelta, como me enseñó mi abuelo. Ahora el olor de la cuerda recién comprada no me evocaba tiempos felices, y el sonido de las olas fue dejando paso a unos golpes sordos procedentes de la puerta de mi casa, golpeada por la policía. Año tras año me había estado ahogando en un mar de facturas impagables y deudas desproporcionadas, dejando que el azar trazara mi camino. Me subí a la silla mientras amarraba el nudo al techo, y encallé mi vida al mismo tiempo que la carta de embargo se depositaba sobre el suelo que jamás volvería a sentir.
MFV
3.8.14
Gambas y tiramisú
- ¿Quieres repetir gambas, hijo?
- Claro, papá -contesté mientras me alcanzaba la bandeja y me servía un par más.
- Cariño, te ha quedado estupenda la ensalada de queso de cabra -mis padres se miraron con la misma dulzura con la que llevaban amándose desde que tengo uso de razón-, ¿traemos ya el postre?
Mi hermana y yo asentimos con la cabeza. Mis padres se levantaron mientras nosotros terminábamos con nuestros platos, y volvieron en seguida de la cocina.
- Aquí tenéis hijos, tarta de tiramisú -dijo nuestra madre con una sonrisa de oreja a oreja-. Que cena tan estupenda hemos tenido, ¿verdad chicos?
Observé la estampa que formábamos los cuatro. Mi hermana y yo, compartiendo un yogur de tiramisú tras haber disfrutado de un plato de sopa de gambas, sin gambas. Una sopa previamente aguada para que la cantidad fuera suficiente para dos. Mis padres, mirándonos con una sonrisa empañada por las lágrimas que caían sobre sus platos vacíos, intentando disfrazar la realidad con trucos y juegos. Mi hermana ajena a las circunstancias que estaban marcando su niñez. Y todos sentados alrededor de la luz que nos proporcionaba un camping gas.
Fue aquella noche, la noche de mi sexto cumpleaños, cuando perdí la inocencia.
MFV
- Claro, papá -contesté mientras me alcanzaba la bandeja y me servía un par más.
- Cariño, te ha quedado estupenda la ensalada de queso de cabra -mis padres se miraron con la misma dulzura con la que llevaban amándose desde que tengo uso de razón-, ¿traemos ya el postre?
Mi hermana y yo asentimos con la cabeza. Mis padres se levantaron mientras nosotros terminábamos con nuestros platos, y volvieron en seguida de la cocina.
- Aquí tenéis hijos, tarta de tiramisú -dijo nuestra madre con una sonrisa de oreja a oreja-. Que cena tan estupenda hemos tenido, ¿verdad chicos?
Observé la estampa que formábamos los cuatro. Mi hermana y yo, compartiendo un yogur de tiramisú tras haber disfrutado de un plato de sopa de gambas, sin gambas. Una sopa previamente aguada para que la cantidad fuera suficiente para dos. Mis padres, mirándonos con una sonrisa empañada por las lágrimas que caían sobre sus platos vacíos, intentando disfrazar la realidad con trucos y juegos. Mi hermana ajena a las circunstancias que estaban marcando su niñez. Y todos sentados alrededor de la luz que nos proporcionaba un camping gas.
Fue aquella noche, la noche de mi sexto cumpleaños, cuando perdí la inocencia.
MFV
31.7.14
Humano, imperfecto, mortal.
El día que muera,
el día que cierre los ojos y apague la luz,
solo un deseo tendré por testamento.
No quiero morir como mueren
políticos y reyes.
Sobre un lecho de elogios desmedidos,
con coronas de frágil y temporal respeto
y un cortijo de fieles,
con el olvido trajeados..
No quiero morir como se marchan
ladrones y rufianes;
cuyo daño en vida no empaña
aquel beso tierno que no robaron
o aquel sueño cristalino
que no rompieron.
Quiero irme de este mundo
como el mendigo y el enfermo,
sin aditivos,
vestido con críticas y elogios,
rodeado de amor y odio.
Quiero una despedida
sin alabanzas.
Pero con lágrimas y sonrisas,
con los reproches y alegrías
que encontré por el camino.
Quiero morir igual que fui:
humano, imperfecto, mortal.
el día que cierre los ojos y apague la luz,
solo un deseo tendré por testamento.
No quiero morir como mueren
políticos y reyes.
Sobre un lecho de elogios desmedidos,
con coronas de frágil y temporal respeto
y un cortijo de fieles,
con el olvido trajeados..
No quiero morir como se marchan
ladrones y rufianes;
cuyo daño en vida no empaña
aquel beso tierno que no robaron
o aquel sueño cristalino
que no rompieron.
Quiero irme de este mundo
como el mendigo y el enfermo,
sin aditivos,
vestido con críticas y elogios,
rodeado de amor y odio.
Quiero una despedida
sin alabanzas.
Pero con lágrimas y sonrisas,
con los reproches y alegrías
que encontré por el camino.
Quiero morir igual que fui:
humano, imperfecto, mortal.
30.7.14
Mentiras de madrugada
Como cada vez, la enfermera vino pasada la medianoche. Miré el reloj y lo supe en cuanto vi la hora. Bajé a planta donde la compañera me entregó la historia clínica. Se trataba de una mujer joven, casada y con un hijo, que presentaba diversos hematomas en tórax y abdomen, sangrado de nariz y una costilla rota. Su cuerpo contaba una historia. Sin embargo, nadie había conseguido sonsacarle qué había ocurrido. Caminé por el silencioso pasillo hasta llegar a la habitación de la paciente y abrí la puerta despacio.
- Hola Claudia, ¿cómo estás?
Claudia me miró. En sus ojos no había ni iris, ni pupila. Tan sólo miedo y dolor. Suspiré con resignación y apreté tanto los puños que unas gotas de sangre acariciaron mis temblorosos dedos. Ella permanecía callada, pero su silencio valía más que mil palabras.
- Dime Claudia, ¿qué ha pasado?
Fijó la vista en el suelo, como intentando recordar un suceso ocurrido en un pasado muy lejano. Pero aquel suceso formaba parte de su presente. Yo podía verlo ahí, marcado en su piel. Tras unos segundos de trámite, levantó su mirada y me contestó con una falsa sonrisa.
- Lo mismo de siempre doctora. Voy a tener que hacer algo para que la bañera no resbale tanto.
Bajé la mirada y anoté aquella mentira en el informe por última vez.
MFV
- Hola Claudia, ¿cómo estás?
Claudia me miró. En sus ojos no había ni iris, ni pupila. Tan sólo miedo y dolor. Suspiré con resignación y apreté tanto los puños que unas gotas de sangre acariciaron mis temblorosos dedos. Ella permanecía callada, pero su silencio valía más que mil palabras.
- Dime Claudia, ¿qué ha pasado?
Fijó la vista en el suelo, como intentando recordar un suceso ocurrido en un pasado muy lejano. Pero aquel suceso formaba parte de su presente. Yo podía verlo ahí, marcado en su piel. Tras unos segundos de trámite, levantó su mirada y me contestó con una falsa sonrisa.
- Lo mismo de siempre doctora. Voy a tener que hacer algo para que la bañera no resbale tanto.
Bajé la mirada y anoté aquella mentira en el informe por última vez.
MFV
27.7.14
Invierno
Como cada noche,
tu recuerdo duerme acurrucado en mis labios
que sueñan con bañarse en tu boca,
melancólicos del sabor a miel
que endulza cada lágrima que provocaste.
Sé, que mi odio no es más
que el amor cuando duele.
Y aunque pretenda
no verte, en cada parpadeo apareces,
desnuda y pura,
como dejaste mi alma.
Ando perdido y triste,
porque en tu lado de la cama
descansan mis ganas de amar. Sueño
que contigo duermo, y el despertar
se convierte en un castigo
para el que no fui preparado.
Me pregunto qué harás ahora,
quién te acompaña en tu vigilia.
A quién sujetas la vida
con tus brazos, a quién envuelves
con tu amor durante el invierno.
Un invierno que gobierna mi calendario
pues los meses y la vida pasan.
Y yo, que vivo y muero en el día
que te conocí, quiero arrancar mi piel,
la página en la que habitas.
Pero el invierno
sigue congelando
a la primavera.
MFV
tu recuerdo duerme acurrucado en mis labios
que sueñan con bañarse en tu boca,
melancólicos del sabor a miel
que endulza cada lágrima que provocaste.
Sé, que mi odio no es más
que el amor cuando duele.
Y aunque pretenda
no verte, en cada parpadeo apareces,
desnuda y pura,
como dejaste mi alma.
Ando perdido y triste,
porque en tu lado de la cama
descansan mis ganas de amar. Sueño
que contigo duermo, y el despertar
se convierte en un castigo
para el que no fui preparado.
Me pregunto qué harás ahora,
quién te acompaña en tu vigilia.
A quién sujetas la vida
con tus brazos, a quién envuelves
con tu amor durante el invierno.
Un invierno que gobierna mi calendario
pues los meses y la vida pasan.
Y yo, que vivo y muero en el día
que te conocí, quiero arrancar mi piel,
la página en la que habitas.
Pero el invierno
sigue congelando
a la primavera.
MFV
Rx - VI
La poesía es una conversación entre el corazón y el alma. Son palabras que vuelan y se sumergen en el viento, transportadas a oídos desconocidos y ajenos, pero hermanos. Es un diálogo entre líneas temporales lejanas y mundos paralelos, son letras y sílabas que sin tocarse, se transforman. Como la energía. Pasan de la tinta del papel, a sangre bajo tu piel.
Porque eso es la poesía. Es sangrar con las heridas de otro y llorar con la pena ajena, coger los sueños rotos de un alma etérea desgarrada y dormir en su almohada. Es empezar a bailar sin música y a respirar sin ropa, ir a la playa y sumergirse en la arena, hasta que duela. Hasta llegar al centro de todo, donde no hay nada y descubrir que no hay ayer, ni mañana, ni ahora. Que todo es un mar de duda, un laberinto de incertidumbre donde andamos ciegos, mudos y sordos.
Vivimos con miedo al que vendrá, a ese horizonte que cada día, sin hacer ruido, se torna más tangible. Pero cada noche, como arrepentido, deshace lo andado y vuelve al pasado. Así, lo que veremos mañana no es más que la piel mudada de la utopía que vivimos. Persiguiendo hoteles ardiendo, alquilando fuegos por noche. Transformando respuestas en energía.
Y desnudos, despertamos junto al sol. Cada vez con más preguntas.
MFV
Porque eso es la poesía. Es sangrar con las heridas de otro y llorar con la pena ajena, coger los sueños rotos de un alma etérea desgarrada y dormir en su almohada. Es empezar a bailar sin música y a respirar sin ropa, ir a la playa y sumergirse en la arena, hasta que duela. Hasta llegar al centro de todo, donde no hay nada y descubrir que no hay ayer, ni mañana, ni ahora. Que todo es un mar de duda, un laberinto de incertidumbre donde andamos ciegos, mudos y sordos.
Vivimos con miedo al que vendrá, a ese horizonte que cada día, sin hacer ruido, se torna más tangible. Pero cada noche, como arrepentido, deshace lo andado y vuelve al pasado. Así, lo que veremos mañana no es más que la piel mudada de la utopía que vivimos. Persiguiendo hoteles ardiendo, alquilando fuegos por noche. Transformando respuestas en energía.
Y desnudos, despertamos junto al sol. Cada vez con más preguntas.
MFV
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