que te deja sin respiración,
como esa lluvia otoñal
que inunda hasta el corazón.
Llegó, llamó a la puerta y se quedó.
Me hizo soñar, me hizo reír y me hizo llorar.
Soñando estaba cuando se marchó
y llorando estaba cuando lo busqué.
Hoy sonrío cuando recuerdo,
aquel viento helado del que me enamoré.
MFV
MFV