"Te voy a ser sincero, o al menos eso creo.
Yo había venido aquí decidido a cambiar, a actualizarme por así decirlo, pero ahora que me has puesto entre la espada y la pared, no sé qué hacer.La historia de mi vida. Por una parte es cierto que soy una persona distinta a la de hace unos años, he cambiado, ¿no cree? ¡Bah! No sé ni para que le pregunto si usted ni me conoce, ¿o sí? El caso es que ahora que lo dice me suena su cara, ¿nos conocemos de algo? ¿Quizás de la Asociación de Amigos de las Chapas? Vale, no. Viendo su cara cuando he nombrado la asociación me he dado cuenta de que no la conoce. El caso es que debería venir algún día, organizamos torneos y de vez en cuando el ayuntamiento nos cede pequeñas salas donde exponemos nuestras colecciones. Es fascinante, o al menos eso pienso yo, aunque igual no lo es tanto por su reacción.
¿De qué hablaba? ¡Ah, sí! Del cambio. Lo que le decía a usted, yo pienso que he cambiado la verdad. Sigo siendo una persona un tanto indecisa, está en mis genes. O quizás no tiene nada que ver con la herencia, recuerdo que mi padre siempre tenía las cosas claras. Excepto lo referente a mí, para que engañarle caballero. Mi padre fue el típico joven que tuvo que alistarse al ejército sin haberlo pretendido, pero aquella experiencia lo cambió para siempre. Lo volvió una persona simple aunque decidida, quizás eso fue lo que enamoró a mi madre, la cual siempre había sido un amasijo de dudas e incertidumbre en temas cotidianos, pero que en temas más importantes y trascendentales sabía guiar el barco familiar como buena capitana. Era una pareja que se complementaba bastante bien, aunque en ocasiones no tan bien, pero casi siempre bien. No sé si me está usted entendiendo.
¡Es igual! Como la famosa cita "yo he venido a conversar sobre mi libro". ¿Era así no? ¿No? Bueno, seguro que así queda mucho mejor. En realidad, no soy un gran amigo de las citas, creo que eso le quita individualidad y personalidad a uno, ¿verdad? Imagine que estuviéramos todo el día empleando citas y frases de gente que las utilizó hace un porrón de años, solo para parecer más inteligentes. Lo que no está usted viendo, es que no seríamos más inteligentes, pues ninguna de esas mágicas frases vendrían de nuestra imaginación, y esto es lo que nos limita. También es verdad que hay que admitir que muchas frases son muy buenas y sirven para callar la boca a más de uno en determinadas ocasiones. Pero creo que no hay que usarlas. O sí, pero en su justa medida.
Total, que aquí estamos usted y yo conversando sobre los cambios como si nos conociéramos de toda la vida. ¿Está seguro de que no nos hemos visto antes? Vale, vale. Está bien. Pues gracias a usted creo que he llegado a la conclusión de que no he cambiado tanto. Puede que en ciertos aspectos haya sufrido una metamorfosis y donde antes había una joven oruga indecisa ahora hay una hermosa mariposa dubitativa. Lo que le quiero decir con esto, es que aunque cambiemos de accesorios, el pijama con el que dormimos es siempre el mismo. ¿Comprende?"
- No... no estoy del todo seguro. ¿Va a renovar su DNI o no?
- ¡Pues claro que sí! Si no, ¿cómo me voy a identificar? Lo que pasa es que creo que hoy no es el día. Gracias por todo buen hombre.
Nuestro héroe se salió de la cola para renovar el DNI y se marchó triunfante de la comisaría, pues hoy era el primer día que le ganaba una batalla a la duda. O al menos eso creía.
MFV
24.9.13
10.7.13
Puto rojo.
Últimamente podemos ver la expresión peyorativa "puto rojo" en diversas redes sociales, incluso se puede escuchar en alguna tertulia de bar. Yo, intrigado, he estado buscando en ese amplio mar de conocimiento que es Internet la definición exacta de la expresión, sin embargo las fuentes no determinan con total certeza el significado. Existen diversas opiniones, multitud de comentarios que no hacen más que confundir a las personas que, como yo, están deseosos de conocer la definición de "puto rojo".
Así que para ayudar a esas personas que han tenido el mismo arrebato de inquietud que yo, he recopilado una serie de conceptos que nos pueden ayudar a entender esta expresión tan manejada en la actualidad.
- Un puto rojo es aquella persona que defiende la igualdad legal entre el matrimonio homosexual y el matrimonio heterosexual, ya que piensa que el amor es cosa de dos seres humanos independientemente de su sexo.
- Un puto rojo es aquel defensor de una sanidad pública universal de calidad, que no dependa de empresas privadas cuya única meta es el beneficio aunque sea en detrimento del enfermo. El puto rojo también reclama que no se destine dinero público a la apertura de hospitales privados, ni que se engañe con mentiras a pacientes para favorecer una mayor afluencia de éstos a las clínicas privadas. Este individuo está en contra de una sanidad que prive a los inmigrantes de la atención sanitaria que merecen como seres humanos, así como de un gobierno que deja de financiar fármacos esenciales que necesitan personas con pocos recursos como los pensionistas.
- Un puto rojo está a favor de una educación gratuita para todos. Una educación que no esté dominada, desde la oscuridad, por una Iglesia retrógrada y corrompida que reclama un mayor reconocimiento a la Religión en las escuelas e institutos públicos, cuando ésta debería impartirse en los edificios clericales.
Dicho puto rojo defiende un sistema que no aumente el ratio de alumnos por aula paralelamente a un despido masivo de profesores, lo cual solo afecta a la calidad de la enseñanza. El puto rojo se posiciona en contra de un gobierno que entregue dinero a aquellos centros que favorezcan la separación por sexos, ya que el puto rojo piensa que las costumbres de la Edad Media están un poco obsoletas.
- El puto rojo es aquella persona que no está de acuerdo con un sistema de becas basado en el rendimiento y no en las necesidades económicas de las familias, pues plantea que todo el mundo debería tener la oportunidad de poder estudiar en la universidad. Además cree que no todos los ciudadanos pueden sacar una media de 6.5 en sus carreras, no por holgazanería, sino porque tenemos capacidades y situaciones distintas.
- Un puto rojo no está conforme con un sistema judicial subyugado a los intereses de los poderosos mientras que actúa de manera eficiente frente a los no tan poderosos. Tampoco está de acuerdo con un gobierno que aumenta las tasas judiciales para que haya ciudadanos que no puedan disfrutar de este sistema judicial tan pobre que tenemos hoy en día.
- Relacionado con uno de los puntos ya mencionados, el puto rojo está en contra de que se entregue dinero público a la Iglesia, así como de que dicha institución goce de ciertos privilegios fiscales privados a otros colectivos de esta sociedad. También está en desacuerdo con la presión que ejerce la Iglesia para que ciertas leyes, educativas y sociales, que el gobierno intenta llevar a cabo, no lleguen a buen puerto o, que si llegan, sea a un puerto custodiado por San Pedro.
- Un puto rojo es aquella persona decepcionada con el sistema capitalista, viendo como este monstruo ha devorado los ahorros de millones de personas dejándolos en la miseria mientras los diferentes gobiernos responsables del bienestar de sus ciudadanos, se olvidaban de éstos para poder salvar a los bancos. Unos bancos que han especulado con los ahorros de sus clientes para favorecer una burbuja que cuando explotó, empobreció a la clase trabajadora para que la clase estafadora pudiera hacerse más rica.
- El puto rojo critica aquellas reformas laborales que solo buscan facilitar al empresario el despido masivo de trabajadores, a costa de abaratarlo, y de esclavizar a la sociedad con contratos basuras que son pan para hoy y hambre para mañana.
- Un puto rojo opina que un gobierno no puede obligar a una mujer a tener un hijo, sino que debe ofrecer los medios necesarios para que esa ciudadana, si decide abortar, pueda hacerlo de una forma legal a pesar del sufrimiento psicológico que supone, ya que el puto rojo no piensa que haya mujeres que aborten con la misma frecuencia con la que los políticos roban. Este individuo piensa que es un poco hipócrita poner más difícil el aborto para que cuando dicho niño o niña nazca, recortar presupuestos para la ley de dependencia.
- El puto rojo está hasta harto de gobiernos que prometen el oro y el moro durante la campaña electoral, pero que desde el primer día que toman posesión, se dedican a recortar en servicios esenciales para el ciudadano, pero mantienen casi intacto el dinero destinado a una Casa Real corrupta e ilegítima. Pero lo que no soporta este puto rojo, es que los políticos vayan pidiendo austeridad y que nos apretemos el cinturón, cuando durante varios años se han dedicado a robar y a mentir a una sociedad a la que tienen que defender y ayudar.
Viendo todas estas definiciones que aparecen en la red, pienso que el mundo sería un lugar mejor si hubiera más "putos rojos" habitándolo.
MFV
Así que para ayudar a esas personas que han tenido el mismo arrebato de inquietud que yo, he recopilado una serie de conceptos que nos pueden ayudar a entender esta expresión tan manejada en la actualidad.
- Un puto rojo es aquella persona que defiende la igualdad legal entre el matrimonio homosexual y el matrimonio heterosexual, ya que piensa que el amor es cosa de dos seres humanos independientemente de su sexo.
- Un puto rojo es aquel defensor de una sanidad pública universal de calidad, que no dependa de empresas privadas cuya única meta es el beneficio aunque sea en detrimento del enfermo. El puto rojo también reclama que no se destine dinero público a la apertura de hospitales privados, ni que se engañe con mentiras a pacientes para favorecer una mayor afluencia de éstos a las clínicas privadas. Este individuo está en contra de una sanidad que prive a los inmigrantes de la atención sanitaria que merecen como seres humanos, así como de un gobierno que deja de financiar fármacos esenciales que necesitan personas con pocos recursos como los pensionistas.
- Un puto rojo está a favor de una educación gratuita para todos. Una educación que no esté dominada, desde la oscuridad, por una Iglesia retrógrada y corrompida que reclama un mayor reconocimiento a la Religión en las escuelas e institutos públicos, cuando ésta debería impartirse en los edificios clericales.
Dicho puto rojo defiende un sistema que no aumente el ratio de alumnos por aula paralelamente a un despido masivo de profesores, lo cual solo afecta a la calidad de la enseñanza. El puto rojo se posiciona en contra de un gobierno que entregue dinero a aquellos centros que favorezcan la separación por sexos, ya que el puto rojo piensa que las costumbres de la Edad Media están un poco obsoletas.
- El puto rojo es aquella persona que no está de acuerdo con un sistema de becas basado en el rendimiento y no en las necesidades económicas de las familias, pues plantea que todo el mundo debería tener la oportunidad de poder estudiar en la universidad. Además cree que no todos los ciudadanos pueden sacar una media de 6.5 en sus carreras, no por holgazanería, sino porque tenemos capacidades y situaciones distintas.
- Un puto rojo no está conforme con un sistema judicial subyugado a los intereses de los poderosos mientras que actúa de manera eficiente frente a los no tan poderosos. Tampoco está de acuerdo con un gobierno que aumenta las tasas judiciales para que haya ciudadanos que no puedan disfrutar de este sistema judicial tan pobre que tenemos hoy en día.
- Relacionado con uno de los puntos ya mencionados, el puto rojo está en contra de que se entregue dinero público a la Iglesia, así como de que dicha institución goce de ciertos privilegios fiscales privados a otros colectivos de esta sociedad. También está en desacuerdo con la presión que ejerce la Iglesia para que ciertas leyes, educativas y sociales, que el gobierno intenta llevar a cabo, no lleguen a buen puerto o, que si llegan, sea a un puerto custodiado por San Pedro.
- Un puto rojo es aquella persona decepcionada con el sistema capitalista, viendo como este monstruo ha devorado los ahorros de millones de personas dejándolos en la miseria mientras los diferentes gobiernos responsables del bienestar de sus ciudadanos, se olvidaban de éstos para poder salvar a los bancos. Unos bancos que han especulado con los ahorros de sus clientes para favorecer una burbuja que cuando explotó, empobreció a la clase trabajadora para que la clase estafadora pudiera hacerse más rica.
- El puto rojo critica aquellas reformas laborales que solo buscan facilitar al empresario el despido masivo de trabajadores, a costa de abaratarlo, y de esclavizar a la sociedad con contratos basuras que son pan para hoy y hambre para mañana.
- Un puto rojo opina que un gobierno no puede obligar a una mujer a tener un hijo, sino que debe ofrecer los medios necesarios para que esa ciudadana, si decide abortar, pueda hacerlo de una forma legal a pesar del sufrimiento psicológico que supone, ya que el puto rojo no piensa que haya mujeres que aborten con la misma frecuencia con la que los políticos roban. Este individuo piensa que es un poco hipócrita poner más difícil el aborto para que cuando dicho niño o niña nazca, recortar presupuestos para la ley de dependencia.
- El puto rojo está hasta harto de gobiernos que prometen el oro y el moro durante la campaña electoral, pero que desde el primer día que toman posesión, se dedican a recortar en servicios esenciales para el ciudadano, pero mantienen casi intacto el dinero destinado a una Casa Real corrupta e ilegítima. Pero lo que no soporta este puto rojo, es que los políticos vayan pidiendo austeridad y que nos apretemos el cinturón, cuando durante varios años se han dedicado a robar y a mentir a una sociedad a la que tienen que defender y ayudar.
Viendo todas estas definiciones que aparecen en la red, pienso que el mundo sería un lugar mejor si hubiera más "putos rojos" habitándolo.
MFV
25.6.13
Rx - V
Deja de soñar. Para, detente. Despierta de una vez y salta de la cama. Aléjate de un mundo irreal y de fantasía, de imposibles posibles y lleno de falsedad. No es donde quieres estar, no es ahí donde quieres vivir.
Sé que es duro, que abrir los ojos hace que sangres, pero tienes que sangrar. Deja que el dolor fluya, que viaje por cada nervio de tu cuerpo estremeciéndote con una descarga de agonía. Siéntelo y permite que se repita eternamente. Es insufrible, lo sé, aguanta un poco más. Dame unos minutos y entenderás a qué me refiero.
Mucho tiempo llevas escondido. Has vivido en esa cueva que llamas hogar, ese pozo de angustia y soledad, de duda ante los golpes que te ha dado la vida, las personas y tú mismo. Pero son solo golpes, los recibes y te levantas, como cuando aprendes a montar en bici. Muy tarde te has dado cuenta que no se puede vivir con ruedines.
Tan solo te he visto la espalda en estos últimos meses. Muéstrame la cara, esa versión de ti mismo en la que no huyes. Deja de correr, no te alejes de las mentiras y abrázalas, observa como su miseria te confunde y te envuelve. Abrázalas y cuando te vuelvas loco, grita. Grita hasta romper las nubes, grita porque sufres, porque te duele.
Grita porque estás vivo.
MFV
Sé que es duro, que abrir los ojos hace que sangres, pero tienes que sangrar. Deja que el dolor fluya, que viaje por cada nervio de tu cuerpo estremeciéndote con una descarga de agonía. Siéntelo y permite que se repita eternamente. Es insufrible, lo sé, aguanta un poco más. Dame unos minutos y entenderás a qué me refiero.
Mucho tiempo llevas escondido. Has vivido en esa cueva que llamas hogar, ese pozo de angustia y soledad, de duda ante los golpes que te ha dado la vida, las personas y tú mismo. Pero son solo golpes, los recibes y te levantas, como cuando aprendes a montar en bici. Muy tarde te has dado cuenta que no se puede vivir con ruedines.
Tan solo te he visto la espalda en estos últimos meses. Muéstrame la cara, esa versión de ti mismo en la que no huyes. Deja de correr, no te alejes de las mentiras y abrázalas, observa como su miseria te confunde y te envuelve. Abrázalas y cuando te vuelvas loco, grita. Grita hasta romper las nubes, grita porque sufres, porque te duele.
Grita porque estás vivo.
MFV
12.6.13
La pizza política
Una bonita tarde de verano, no importa dónde ni cuándo, un padre (Estado) y sus dos hijos (Nobleza y Obrero) deciden ir a tomar una pizza a un establecimiento cualquiera.
Llegan al local y el padre pide a sus hijos los ahorros que llevaban guardando para cenar esa pizza. Los hijos, extrañados al principio, toman por buena la proposición de su padre ya que es el gestor económico del hogar y tiene mucha más experiencia en la adquisición de bienes y productos. El padre cuenta el dinero con recelo. Conocía los ingresos de sus hijos y no confiaba en que hubieran entregado todo, sin embargo se equivoca en su desconfianza, como siempre.
La alegre familia ordena su pizza y se sientan en una mesa a esperar mientras preparan su deliciosa cena, la cual llega tras unos largos y tediosos veinte minutos.
Es hora de repartir el botín, como dirían los piratas. El padre divide la circunferencia de mozzarella y tomate en diez trozos exactamente iguales y comienza a hablar sobre la distribución de la cena.
"Me corresponde un trozo por derecho. Y además, gracias a mi maravillosa gestión de vuestro efectivo, queridos hijos, me quedaré con un trozo por cada uno de vosotros a modo de retribución." Los hijos vieron como en apenas un parpadeo, su padre ya poseía tres trozos de pizza.
Quedan siete porciones de pizza.
"No os preocupéis que vosotros no os vais a quedar sin cena, desconfiados. Sin embargo Obrero, a tu hermano Nobleza al tener más años que tú y gracias a todo lo que aporta en casa ayudando, le debería corresponder dos porciones de pizza, ¿no crees?" Obrero asintió pues le parecía normal, siendo el pequeño, que tuviera menos cantidad de pizza, aunque él había entregado más dinero que Nobleza.
Quedan cinco porciones de pizza.
Antes de continuar con el reparto, Obrero va al baño un momento a responder la llamada de la naturaleza. Cuando sale, observa como su padre Estado se está comiendo uno de los cinco trozos restantes de pizza, quedando tan solo cuatro por repartir. Obrero, indignado, pide explicaciones a su padre, el cual niega de manera tajante todas las acusaciones que su hijo vertía sobre él. En busca de una solución al conflicto, Estado pregunta a un hombre que está sólo en una mesa leyendo.
"Disculpe buen hombre, ¿cómo se llama usted?"
"Justicia, ¿por qué lo pregunta?"
"Estamos en medio de una disputa mi hijo y yo, como puede usted observar, y usted es la solución al problema."
"Dígame en que puedo ayudarle, y si está en mi mano lo haré."
"No tengo ninguna duda. Verá, mi hijo asegura que yo le he robado una porción de pizza mientras él estaba en el baño, pero yo respeto la igualdad ante todo y soy incapaz de haber realizado dicho acto. Usted estaba presente cuando mi hijo se ausentó. ¿Me vio coger pizza en algún momento?"
"En absoluto, caballero. Su hijo debería confiar más en usted, se nota que es un hombre de palabra. Aunque le tengo que avisar de que su hijo, el de la disputa, robó un trozo justo antes de ir al baño, mientras usted estaba recogiendo la bebida."
Obrero no se lo podía creer. No sólo le acaban de robar un trozo de pizza (¿o acaso se había vuelto loco?) sino que ahora resultaba que el ladrón era él. Era imposible que su padre se creyera tal cosa.
"Hijo, me has decepcionado. Yo, que he comprado esta pizza para que tú y tu hermano la disfrutarais, y así es como me lo pagas, con semejante traición. Pero lo que más me duele, es que hayas robado a tu propio hermano. Esto es intolerable, pero no te preocupes, te perdonamos. Como muestra de tu arrepentimiento, nos vas a dar un trozo a mí y otro a tu hermano, así estaremos en paz."
Quedan dos porciones de pizza.
Obrero se dispone, por fin, a disfrutar de su ansiada pizza cuando su padre lo detiene.
"Espera espera, aún no hemos terminado. ¿Recuerdas que la semana pasada necesitabas ayuda con el trabajo de ciencias y tu hermano te prestó el material? Te acuerdas que te estuvimos ayudando todo el día para que pudieras entregarlo a tiempo en el colegio, ¿verdad? Por eso nos corresponde un trozo a cada uno, sé que nos estás muy agradecido".
No quedan porciones de pizza.
Y Obrero, después de ver como Estado y Nobleza se comían su cena, recoge las migajas que dejaron y se va tras ellos de la pizzeria.
Sin dinero, sin pizza y muerto de hambre.
MFV
2.6.13
Liberté, egalité, fraternité et homosexualité.
Recientemente ha sido aprobado en Francia el
matrimonio homosexual. Yo me considero heterosexual (de momento) pero celebro
este hecho como si fuera uno más de ellos, pues sí que me considero un fiel
defensor de la igualdad de todos los seres humanos. Sin embargo he presenciado
con un profundo pesar que esto no ocurre igual en nuestro país vecino.
Francia, tierra donde se forjaron por primera vez
las igualdades y los derechos de la sociedad en aquella lejana Revolución
Francesa, está viviendo estos días una división entre partidarios del
matrimonio homosexual y detractores del mismo. Sin embargo, no se están
produciendo protestas como las que han ocurrido en nuestro país, sino que allí la
mayoría de las manifestaciones están terminando con altercados violentos, hasta
el punto de que la primera boda gay se ha tenido que celebrar en Montpellier
con la presencia de doscientos policías.
¿Qué ha sido de aquella Francia de las igualdades?
¿Dónde ha quedado ese espíritu revolucionario que consiguió que los seres
humanos tuviéramos unos derechos fundamentales e inviolables?
Me han sorprendido las imágenes que han aparecidos
en los telediarios. Miles de personas protestando en contra de que dos personas
del mismo sexo puedan casarse y considerarse un matrimonio. ¿Estamos locos? El
hecho de que dos homosexuales se puedan casar genera más descontento en este
sector de la población que el robo sistemático y consentido que llevan haciendo
estos últimos años políticos, banqueros, entidades financieras, etc. ¿Cómo es
posible?
Cuando leo comentarios en la red en contra de este
tipo de enlaces, una única pregunta viene a mi cabeza: ¿qué les importa? Con sinceridad, no
entiendo cómo puede afectar a cualquier persona no homosexual la celebración de un enlace homosexual. ¿Les bajan el sueldo? ¿Les suben los
impuestos? ¿Les roban puestos de trabajo? NO.
Entonces, ¿por qué están en contra? Honestamente,
no lo sé. No lo entiendo y creo que nunca lo voy a entender. He leído todo tipo
de opiniones en la red sobre por qué no deben casarse los homosexuales, o por
qué no se debe llamar matrimonio, sin que ninguna llegue a cambiar mi punto de
vista.
Uno de los motivos que ondean, como si de una
bandera se tratase, es que el término “matrimonio” proviene de la Biblia que lo
define como la unión entre un hombre y una mujer. Sin fuentes que justifiquen
mi opinión, no me creo que la palabra matrimonio aparezca por primera vez en la
Biblia. Y aunque así fuera, vivimos en una sociedad, al menos teórica, política
y legalmente, no gobernada por la Iglesia, por lo que yo pienso que se pueden
cambiar ciertos aspectos de nuestra vida siempre y cuando no se vean
perjudicados los miembros del cristianismo. Porque considero que cuando dos
hombres o dos mujeres se besan, Dios no mata a un creyente.
Pero partamos de la base de que la palabra
matrimonio naciera en las escrituras sagradas. ¿Dichas escrituras no proclaman
el amor al prójimo y la igualdad del ser humano, pues todos somos hijos de
Dios? Lanzo esta reflexión por si alguien quiere contestarme.
También he oído, en relación con el matrimonio
homosexual, que un hijo de un matrimonio homosexual sufre más que uno nacido de
la unión de dos personas heterosexuales. Quiero que me den datos estadísticos
de que un hijo de padres (o madres) homosexuales sufre menos que el hijo que
nace en el seno de una familia con padres heterosexuales donde dichos padres se
divorcian, son alcohólicos o adictos a las drogas o el padre es tan violento
que un día termina pegando a su mujer y a su hijo.
Los hijos de un matrimonio disfuncional, al margen
de quiénes formen dicho matrimonio, sufren siempre. Pero los hijos de un
matrimonio homosexual no sufren más por la condición sexual de sus
padres/madres, sino que sufren por una sociedad que no ve normal el amor entre
personas del mismo sexo, que no ve normal que dos personas con los mismos
genitales se puedan enamorar y querer formar una familia.
Esta discusión está provocando manifestaciones
violentas en Francia, una cosa que en su día no ocurrió en España. Y esto me
hace darme cuenta de que aunque tengamos muchas cosas que cambiar en este país,
tenemos unas pocas por las que sentirnos orgullosos.
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