26.11.12

El hombre del calendario

Recuerdo con mucho cariño cuando cumplí 81 años.
Aquel día, un vecino mío me felicitó y me dijo que tenía que comprar un calendario, para no olvidar el paso del tiempo. Nunca me agradó si soy franco, pero le hice caso y fui a la tienda que me recomendó.
El dependiente era un joven cerca de la veintena, con una boina marrón, la cara triste y la ropa bastante desgastada. A pesar de su apariencia, el chico me inspiró confianza así que decidí comprar el calendario pero cuando fui a pagar, el joven me dijo que nadie debía pagar por ver su vida escaparse.
Cuando vi el calendario, me di cuenta de que era especial. Las fechas que tenía eran los momentos más importantes de mi vida: mi primer beso, mi primera novia, la muerte de mi madre, la primera vez que voté, el día de mi boda con Rosa, el nacimiento de mi nieto David…
Todos los días de aquel calendario eran únicos y pasé el mejor año de mi vida recordándolos, hasta que llegó el día en el que tuve que arrancar mi última hoja.

MFV

"H" muda

Es probable que nunca me Hayas escuchado pero debes saber que formo parte de las cosas importantes de la vida.
Soy la libertad que siente un Halcón cuando alza el vuelo, y me encargo de llenar de paraíso tu alma cuando Hueles el olor de la persona que amas. Soy la que congela el Hielo hasta que deja de sentir calor, y el corazón ardiente de una Hoguera.
Soy aquello que llena de vacío el Hueco que deja una despedida, y el sentimiento más cobarde de una Huida. También soy la que transforma en palabras el aire cuando Habla,s y la que mantiene unido el fino Huso de la vida.
Soy lo más importante del Hoy y del aHora, pues en el mañana nunca vivo.
Estoy en todas partes y aunque nunca me Hayas sentido en el amor, soy el silencio interminable que precede al primer beso.

MFV

19.11.12

"Que gente más penosa"

Buenos días queridos lectores. Hace mucho tiempo que no escribo, cierto es, pero me guardo algunas cuantas obras en mi libreta (postureo) que iré publicando a lo largo de estas semanas
Hoy escribo más una especie de diario, una anécdota que me ha ocurrido hoy pero que se podría extrapolar a la vida en general y simplemente quería que lo supierais.
He comenzado mi rotatorio, es decir, he dado mis primeros pasos en el hospital, en el servicio de medicina interna. Un estudiante de medicina se pasa más de la mitad de su vida universitaria entre libros, apuntes, atlas, café y demás drogas, ansiando con que llegue le momento en el que su verdadero sueño (que no es vivir en la biblioteca) se haga realidad. Y ese sueño no es otro que ser médico, ver pacientes, conocer sus historias y sus enfermedades y procurar hacer su vida más fácil de llevar, ya sea curándoles con un par de pastillas o haciendo que se vayan con una sonrisa del hospital, un sitio un tanto inhóspito para lo que debería significar la estancia allí.
Pues allí estaba yo, con un poco de cara de idiota ante los nervios de mi nueva aventura hospitalaria, con la bata impoluta (vale, en realidad no la había lavado) y con un fonendo que más tarde se volvería en mi contra, pero que ya le he cogido cariño pues los objetos también necesitan sentirse útiles. Entré en el hospital entre excitado, emocionado y asombrado por la vida que tendré en unos cuantos años, pero que cada día que pasa, más me acerco a ella. Me vi rodeado de celadores, enfermeras, pacientes, familiares, máquinas de café, técnicos y médicos.
Médicos señores, una palabra que me da la impresión de que la gente tiene demasiado dignificada, siento que en cuanto dices que estudias para ser médico, la gente te mira con un cierto respeto irracional. Y, sinceramente, me parece un gran error que se tenga en tan alta estima a esa palabra. Y me explico.
Estaba yo, inocente de mí, deambulando por las habitaciones del hospital junto a tres compañeras, una residente y dos médicos, viendo pacientes y más pacientes y más pacientes. Uno tras otro, historia clínica por allí, análisis por allá, auscultemos, pidamos una placa... Y más cosas sin importancia.
Hasta que hemos llegado a un paciente, EL paciente para mí hoy. La persona que estaba postrada en la cama no era nada del otro mundo, no tenía una patología digna del Dr. House ni iba a salir en los libros de historia de las enfermedades super chungas. Era una persona con demencia que había tenido una infección respiratoria, algo que es bastante frecuente hoy en día. Y mientras estábamos revisando la historia clínica del paciente, la médico ha comenzado a hablar con nosotros, unos alumnos de tercero de medicina (quiero que mantengáis en la cabeza que era una profesional hablando con alumnos que están aprendiendo):
 - Madre mía, que cantidad de demencias estamos viendo últimamente. Lo normal es tener 5 o así, pero ahora mismo tenemos como 15. Mírale, si es que no se entera de nada de lo que le digo. Que gente más penosa.
"Que gente más penosa"... Y eso, señores, lo ha dicho una médico, actualmente trabajando. A esto me refiero cuando digo que no se debería tener tanto respeto a los médicos, pues esta persona no hace otra cosa que destrozar la imagen de un trabajador que se dedica a salvar vidas y que hace que la gente pueda llegar a casa sana y pasar un buen rato con sus hijos. El valor de una profesión se gana con la dedicación y la pasión que uno quiere dedicarle.
Y tú como estudiante, que estás deseando que tus pacientes se vayan con la sensación de que han tenido la mejor suerte del mundo con su médico, ves como no todos se convierten en lo que un médico debería ser, y tras años de profesión, se convierten en personas con automatismos, poca empatía y demasiada indiferencia con sus pacientes.
Espero nunca llegar a ese punto y creo que no lo haré, pues soy de los que piensan que si el médico consigue hacer que su paciente sonría aún estando enfermo, ya tiene medio camino recorrido para llegar a la curación del paciente. Y eso se consigue siendo buen médico y mejor persona.

2.11.12

26.9.12

Una última imagen.

Saqué un cigarrillo y empecé a fumar mientras apuraba las últimas gotas de mi jarra de cerveza. Ya llevaba tres, pero no tenía intención de parar. Había sido una buena jornada de trabajo, había conseguido cerrar un contrato con una empresa de publicidad que supondría una buena cantidad de ingresos en las arcas de la empresa en la que trabajaba, y el jefe estaba muy contento, lo cual siempre era bueno. Lo habíamos celebrado con una botella de champán y mis compañeros querían continuar la fiesta por los bares de la ciudad, pero esa noche quería estar solo para disfrutar de mi momento.
Y allí me encontraba, en un bar como cualquier otro, mis ilusiones convertidas en humo de tabaco y mis alegrías ahogadas en el fondo de la cerveza. Estaba feliz, pletórico, nada podía empeorar el día.
Llamé al camarero y encargué otra jarra de cerveza en el mismo instante en el que un señor de mediana edad,  menos de cincuenta supuse, entró en el bar con la cara triste y el peso de la vida sobre sus hombros. Nunca me fijaba en la gente que entraba en los bares, simplemente eran unos bolsillos llenos de monedas, unos depósitos de alcohol por llenar (y casi siempre sobrepasar). Pero no sabía por qué, aquel hombre captó toda mi atención, quizás fuera porque me encontraba tan feliz y ver a aquel pobre hombre me hizo sentir mal, o simplemente el destino hizo click en mi cabeza, dirigiendo mi mirada hacia aquel visitante.
-¡Disculpe! -grité. El hombre miró hacia todos lados hasta que me localizó y me miró intentando reconocerme-. Acérquese buen hombre.
Le vi acercarse con paso lento, como si con cada pisada tuviera que superar el paso de los años, acompañado de la mayor cara de desesperación que había visto en una persona. Se sentó dejándose caer, y al incorporarse lentamente, vi su alma reflejada en su mirada. Unos ojos azules, que años atrás habían sido de un color tan intenso como el del cielo, pero que ahora se estaban tornando en un gris anodino lleno de dolor. Al igual que los ojos, su cabello gris reflejaba la tristeza que emanaba de todo su ser, una tristeza que me estaba empezando a contagiar, así que decidí pedir otra cerveza para animar a mi nuevo amigo de una noche.
- ¿Perdone, nos conocemos de algo? - preguntó el desconocido.
 -Ahora ya sí, me llamo David encantado señor...
- Pedro, mi nombre es Pedro, es un plac...
Al tiempo que se presentaba, llegó la camarera con nuestras jarras de cerveza, la esperanza de los deprimidos, un buen litro de olvido.
- A su salud, Pedro - brindé mientras alzábamos nuestras jarras.
Nuestras jarras dieron un perfecto La en el aire y mi compañero comenzó a beber como si llevara deambulando una semana por el desierto, hasta que llegó a la mitad de su contenido, soltando un gran suspiro mientras se dejaba caer sobre su asiento.
- ¿Un día duro? - le pregunté.
- No más que cualquier otro - soltó después de un momento de silencio -. Ya he perdido la cuenta de las veces que la vida me ha dado la espalda.
- Vaya, cuanto lo lamento amigo. Yo acabo de cerrar un trato importantísimo para mi empresa y al verlo entrar en el bar, decidí compartir mi felicidad con usted. Veo que mis sospechas no iban desencaminadas.
- Para nada - me confesó Pedro -. Está en lo cierto, necesito felicidad y no sé dónde buscarla, quizás ese es el problema. He recorrido cientos de tascas, bebido demasiado alcohol como para acordarme de la cantidad exacta y he sufrido la mirada acusatoria de unos cuantos psicólogos. Total, para terminar aquí, una tasca más, otro viernes bebiendo.
- ¿Y por qué bebe? - pregunté curioso.
- ¿Y por qué no beber? Los jóvenes habéis vivido muy poco para querer olvidar esos valiosos segundos que tenéis de existencia, pero te garantizo que cuando tengas mi edad, al mirar atrás no verás más que deseos de amnesia. Es una lástima.
- ¿Acaso no tiene una mujer que le quiere? ¿Una familia que lo echaría de menos si se rindiera?
- Tuve una mujer que me quería y tengo una hija que me echaría de menos si pudiera acercarme a ella.
- Lo siento mucho...
- No se preocupé, David, no es culpa suya. Las mujeres van y vienen, unas veces siguen con su vida y otras es porque la vida ha decidido seguir sin ellas. Es ley de vida.
- ¿Y qué pasa con su hija?
- Es una larga historia que se resume en una pregunta que le voy a plantear - dio otro trago a la cerveza, dejando apenas dos dedos por beber -. ¿Qué haría usted si su hija fuera víctima de una violación?
Me quedé sin palabras. Jamás imaginé que aquel hombre que acababa de conocer, me fuera a plantear aquel interrogante. ¿Qué podía decir yo, un mero empresario, acerca de la violación de su hija? No sabía donde meterme y en estas andaba decidiendo como huir de bar cuando el cigarrillo terminó por consumirse, quemando mis dedos y devolviéndome a la realidad.
- Esto... Verá Pedro... no sé qué contestarle...
- ¡Piense! Imagine por un momento que yo soy un policía que se encuentra en su casa, esperando a que usted llegue después de una larga jornada de trabajo. Usted evidentemente está en un estado entre el miedo y el infarto, cuando yo le cuento que su hija ha llamado a la policía hace unas horas y que se la han encontrado tirada en su piso, el cual compartía con su novio, llorando y sangrando por varios orificios porque ha sido víctima de una violación.
- Eh... supongo que...
- Espere un segundo - me detuvo -. Piense por un momento que aquel hombre que ha jurado amor a su hija, que la ha tratado bien y la ha engañado lo suficiente como para que en este mundo loco en el que vivimos, ella haya decidido compartir su existencia con él, de pronto se entera de que este hombre, ha roto sus promesas golpeándola y haciendo del acto único del amor, algo horrendo, dejando trastornada a su hija, la niña que hace unos años le suplicaba que le leyera aquel cuento de príncipes perfectos y amores eternos, y que ahora no es capaz de acercarse a menos de diez metros de cualquier hombre, porque le entran ganas de quitarse la vida. Dígame David, ¿qué haría?
No entendía por qué me preguntaba estas cosas, si yo soy tan solo un joven empresario que deseaba emborracharse en un bar, cortejar a alguna fémina y con suerte, desayunar al día siguiente acompañado. Pero allí me veía yo, entre la espada y la pared, ante la mirada atenta de un padre decepcionado con la vida, la justicia y tal vez el karma, qué se yo. No supe qué hacer y nunca me sentiré orgulloso de aquella acción poco heroica, pero me despedí con una pésima excusa de Pedro mientras dejaba veinte euros con los que pagar todas las jarras. Y me marché, sí. Me marché ante la fría mirada de aquel pobre hombre mientras yo me resguardaba en el calor de mi chaqueta de cuero y salía fuera del bar.
Me encendí un cigarrillo y respiré hondo, a sabiendas de mi triunfal aunque penosa huida. Me sentía ruin, es verdad, aunque libre de una situación que yo no había buscado.
Allí parado, en mitad de la noche, iluminado por una farola y una luna tímida escondida detrás de la contaminación terminé de fumarme el cigarro, cuando alguien me tocó un par de veces en el hombro. Al darme la vuelta, lo primero que vi fue el cañón de una pistola. Lo segundo, la muerte.
- Esto es por mi hija, cabrón - dijo Pedro mientras apretaba el gatillo, con lágrimas en los ojos.
La bala atravesó mi ojo, apagando mi cerebro y dejando en mi retina una última imagen: Susana tendida en el suelo, sangrando y llorando mientras me suplicaba que parase. Pero no lo hice.

MFV

20.9.12

Un largo sueño

Fue un largo sueño.
Empezó como en los cuentos

pero terminó sin perdices,
perdidas en sus largos vuelos.

Fue más culpa de las ilusiones,
enemigas de toda realidad,

espejo roto que ya no refleja
el sabor amargo de la verdad.

Sus bragas eran la única certeza
de su compañía al amanecer,

junto a sus sonrisas del desayuno,
la droga que me hizo ceder:

lo que un día me hizo uno
por ser tan solo la mitad de ella.

Caminamos sin rumbo alguno
entre cristales de sueños rotos,

el olvido pasó a ser oportuno
para viajar a nuestras soledades.

Aprendimos del devenir del tiempo
que dos corazones no suman uno,

y que el deseo incierto
de sellar la eternidad a besos

no compra corazas de hierro
ni protege de afilados secretos.

Pero si tuviera que ser culpable
de vivir sonriendo a mis excesos,

no habría infierno ni cárcel
para encerrarme por mis "te quiero".

Fue de mis peores sueños,
convertida en mi mejor pesadilla.

MFV


12.9.12

Pequeñas grandes cosas

Que se arrime cuando está dormida.
Que se agarre a tu camisa en el metro para no caerse.
Que te sonría entre beso y beso.
Que te llame idiota mientras sonríe.
Que te bese tímidamente en la nariz.
Que se ría de tus chistes malos.
Que te caigas al suelo y se ría de ti antes que ayudarte.
Que te metas con ella y se enfurruñe.
Que vayas a comerte una cucharada de helado y te la quite en el último momento.
Que te manche la cara con helado de nata.
Que se ponga tu camisa nada más levantarse.
Que cante para ti aunque desafine.
Que quiera o finja querer ver el fútbol.
Que te diga que le encantan tus amigos y tu familia.
Que sonría siempre que haces el tonto.
Que haga el tonto para que tú sonrías.
Que te sorprenda con regalos estúpidos.
Que te tape los ojos y con su dulce voz te pregunte "¿Quién soy?".
Que te abrace tan fuerte que se te corte la respiración.
Que en las películas de miedo se agarré a ti buscando protección.
Que quiera huir contigo a ninguna parte.
Que aguante tus ronquidos.
Que siempre esté cuando te despiertes.

Estas pequeñas grandes cosas, hacen que el amor sea lo que es.

MFV

7.9.12

Cupido, línea 3

Otra mañana más en el metro.

Había seguido mi rutina como todas las mañanas. Me levanto a las 6.45 con la misma energía y felicidad que un cerdo antes de entrar al matadero. Odio mi trabajo, soy de aquellos ingenuos que estudiaron arquitectura con el único de construir los sueños de las personas, y lo único que había construido por mí mismo después de abandonar la universidad era mi propia tumba. En vida eso sí.

Pues ahí estaba yo, a las 6.50 mirándome al espejo, intentando abrir los ojos para observar la realidad, doy gracias que mi cerebro me tiene algo de aprecio y me lo pone difícil. Como siempre, el agua fría de la ducha para despertarme, aunque bien hubiera deseado que fuera agua hirviendo para notar algo de calor en mi vida, una chispa de alegría que inundara mi sistema circulatorio. Pero no era tan fácil, la felicidad solo está al alcance de unos pocas personas, lo suficientemente inteligentes para volverse idiotas.

7.10, mi desayuno y yo nos enfrentamos en una cruenta batalla, probablemente la única que haya ganado en los últimos años que yo recuerde. Pero seamos claros, un bol de cereales y una tostada no son rivales dignos para un oficinista de un banco, y espero que siga siendo así mucho tiempo. Los trofeos de la batalla quedaban en mi boca, regalándome los últimos sabores de mi dulce victoria, pero pronto serían removidos para dejar paso a los trofeos de la próxima contienda. Sin embargo, este sentido heroico y aventurero que le adjudicaba al banal echo de desayunar no emocionaba ni una pizca mi turbia mañana.

Después de retirar los restos de comida, 7.30 hora de elegir el atuendo con el que asombraría al mundo. O eso pensaba siempre antes de abrir el armario, hasta que la realidad volvía a golpearme con un gancho de derecha. He de reconocer que nunca fui un hombre de peleas, quizás si en el pasado hubiera sido más valiente ahora sería un poco menos gallina, pero ya es tarde para lamentaciones, aunque alguna me concedo tener. Cogí mi conjunto de gala, el de todas las mañanas desde hacía mucho tiempo: pantalón gris a juego con una chaqueta gris, abrigando mi camisa blanca favorita, la que es exactamente igual a todas las demás, adornada con una corbata gris. Y la guinda del pastel o, como prefiero llamarlo yo, zapatos negros.

Así vestido me enfrentaba al mundo, aunque yo me sentía más desnudo que nunca. Y desnudo me dirigí al metro, a las 8 de la mañana, cuando solo puedes encontrar a personas grises, compañeros de viaje, unos completos desconocidos me hacían sentir menos solo, espero que yo les haga sentir de manera parecida, sería una inyección de optimismo para mí, puede que letal pero merecería la pena morir por aquella información.

Y en estos pensamientos, tan típicos de las 8.07 de la mañana, me encontraba yo cuando se abrieron las puertas del vagón, recibiendo una nueva oleada de grises, pero esta vez capitaneados por un comandante nuevo (como habéis podido comprobar soy amante del mundo bélico), más bien una comandante.

Me quedé fascinado por aquel despliegue del ejército invasor, nunca vi cosa igual. Una guerrera vestida con un simple uniforme de trabajo, pero suficiente para derrotarme. Su pelo moreno, por los hombros, me invitaba a relajarme entre sus sueños, a visitar mundos mejores, aunque fueran imaginarios. Su gélida mirada, de un azul que envidiaría hasta el mismísimo cielo, lo decía todo de su alma y nada de su historia, una historia a la que yo había quedado enganchado desde el instante en que nuestras miradas se cruzaron.

Pero sin duda alguna, su mejor arma era aquella sonrisa, capaz de derribar cualquier muralla y de unir dos corazones separados por el silencio y por la incertidumbre del no saber que pasará. Un firmamento en aquel rostro, una sábana de esperanza entre tantos segundos grises, entre tantas vidas sin amar. Era perfecta y su único punto débil era mi corazón, prisionero con Síndrome de Estocolmo.

8.10 de la mañana, ¡y yo tan enamorado! Pero nada es para siempre y los flechazos te atraviesan y siguen su ruta, cortando el viento. Yo sabía que quería casarme con ella y pasar el resto de mi vida con ella, pero dos paradas de metro más tarde me dí cuenta, mientras la miraba alejarse, que los sueños, sueños son.

Ahí estaba yo, igual de gris que siempre, lamentando ser tan débil en las batallas importantes de la vida. Miré la puerta por donde se había marchado mi amor platónico de aquella mañana, cuando un nuevo torrente de gente entraba en el vagón, liderados por otra diosa de la guerra. Distinta completamente, con una historia diferente, pero con el mismo punto débil que todas las demás: mi corazón prisionero.

Sonreí. Otra mañana más en el metro, gracias.

MFV



19.8.12

Ya vendrán

Ya vendrán a perseguirnos,
los besos de pega,
los objetos perdidos,
el amor en cadenas.

Ya vendrán como se fueron,
las palabras perdidas,
los mensajes eternos
de palomas heridas.

Ya vendrán sin previo aviso,
el desnudo con ropa,
el morir sin permiso,
el llorar la derrota.

Ya vendrán para quedarse,
los primeros en odiar,
los últimos en querer,
los olvidados del amar.

Ya vendrán pero aquí sigo,
lápiz en alma,
sueños en vilo,
labios en calma.

MFV

5.6.12

El día que encontré twitter

- Hijo, ¿hoy tampoco sales con tus amigos?
- No, mamá...
Estaba ya cansado, todas las tardes mi madre cuestionaba mi estilo de vida, recluido en mi cuarto, esclavizado por la pantalla del ordenador, la cual me transportaba a donde yo quisiera. Es la magia de internet.
Es cierto que nunca había sido un chico muy sociable, no me gustaba el ser humano en general ni las personas en particular. Soy lo que comúnmente denominan un "bicho raro", quizás de los más raros que existan en la sociedad en la actualidad, pero era feliz con mi aburrida vida. Irónico, ¿verdad?
Pero mi vida asocial dio un giro inesperado cuando, en las noticias, leí sobre una red social, Twitter. Haciendo honor a mi forma de ser, nunca había sido fan de las redes sociales, no me interesaban pues no buscaba introducirme en la sociedad. Sin embargo, la noticia que leí relataba el gran éxito que estaba teniendo esta plataforma social y explicaba sus características. He de reconocer que por primera vez, la vida social me tentaba, debido a las alabanzas que vertían sobre Twitter. Por ello, me decidí a hacerme una cuenta y probar suerte.
Al principio estaba bastante perdido, pues no entendía muy bien el mecanismo que controlaba el funcionamiento de la red social. Estuve a punto de dejarlo, pues me desesperé intentando entenderla más no encontraba el modo. Estando al borde de la desesperación, cuando encontré un vídeo explicativo sobre Twitter y conseguí hacerme a ella.
Comencé a twittear cosas mías, pensamientos carentes de sentido que reinaban en mi cabeza que caían descontrolados sobre el teclado. Estaba enganchado, he de admitirlo, y no me reconocía. Jamás imaginé que fuera a seguir las peripecias de los famosos que apenas me importaban por la red, pero comencé a seguirlos y a saber de sus vidas. Mientras, yo seguía escribiendo frases inconexas y parecía que a mucha gente le gustaba lo que tenía que decir. Cada día ganabas más "followers" que me agradecían mis palabras e imploraban porque siguiera siendo así de estúpido, pues les alegraba las tardes aburridas perdidas en el solitario.
Me sentía en la cresta de la ola, más y más followers, me estaba convirtiendo en alguien famoso en la red social. Por fin entendí lo que era ser alguien en la vida, tener amigos y realizar una función en la sociedad. Por vez primera era feliz de una manera diferente a como había enfocado mi existencia desde un principio. Me había hecho un nombre, todos me adoraban y nadie me lo iba a arrebatar.
Mi madre llamó a la puerta y la abrió lo justo para asomar la cabeza y preguntarme, con cara de pena:
- ¿Hoy tampoco sales con tus amigos?

MFV

2.6.12

Rx II - Un aplauso, por favor.

Me resulta curioso el amor, y más todavía como el ser humano hace uso de él. Nunca sabremos con qué fin se creo este sentimiento o por qué apareció, ni tampoco quién era su destinatario, pues el amor son nuestros ojos desnudos, para que vean a través de nosotros y nos entiendan, y no se entrega tan a la ligera.
Sin embargo, vivimos en un mundo en el que los políticos nos roban y nos mienten, a costa de hacerse más ricos, pero menos personas. Puedo proclamar que somos la única especie que remueve cielo y tierra para matar a uno de nuestros congéneres y nos parecerá bien, mientras otras atrocidades ocurren de manera "legal" y nosotros "legalmente" damos el veredicto de que son meras inocentadas. Nos dedicamos a mentir a nuestras abuelas y a robar a nuestros amigos, somos un yin declarando el amor a su yan, un yin violando a su yan y terminando por matarla porque "se lo merecía". Luchamos unos contra otros para llegar más lejos en la vida, pero no nos preocupamos por acercarnos más.
Con todas estas cosas, uno podría pensar que confiar nuestro amor a un ser humano es lo peor que se puede hacer, sería más recomendable dárselo a Bankia desde luego. Pero aquí nos tenemos, amándonos los unos a los otros, regalando besos y sonrisas por doquier. Yo creo que todos nos merecemos un aplauso.

31.5.12

Rx I - El abrazo de los labios.

"Somos practicantes confesos de la verborrea eterna como medio para llegar a un fin, el corazón, siendo el mejor método para detener su ritmo de vida, el sueño que comienza con el abrazo de los labios"


MFV

7.5.12

La duda realidad

"Dudo mucho, la verdad. O no, no sé si te soy sincero.

Tampoco sé si serte sincero, aunque la mentira no es algo que me termine de convencer. Por lo general te podría decir que la verdad me gusta más, pero no siempre, hay veces que prefiero una mentira piadosa a una verdad criminal. Pff aunque detesto las mentiras, a esas personas que para ahorrarte un mal trago se inventan una historia que tragas aún peor. Me parece lamentable.

Otra cosa que odio es que me pregunten como estoy. ¿Qué voy a saber yo si soy un mero individuo? Aunque quizás soy más que un individuo y represento a una colectividad de la cual no me percato y les estoy fallando. ¡Que tragedia! Bah, seguramente no sea eso y yo sea mi propio representante. ¿Por dónde iba? ¡Ah! Que no me gusta que me pregunten qué tal estoy. ¿Y si contesto bien pero en realidad no lo estoy? Hay demasiadas enfermedades bailando entre nosotros, esperando a nuestro momento de debilidad para abrazarnos y formar parte de nosotros. Vivimos en un mundo muy peligroso, aunque también hay gente buena, ¡muy buena diría yo! Pero eso es otra historia, porque yo nunca sé como estoy.

Pero a veces sí que lo sé. Hay días en los que me levanto con una sonrisa y ese momento es mágico, pero claro, ahí es cuando me entran las dudas y dejo de sonreír para pasar a una tristeza estúpida. Lo peor de todo es que yo sé que no tengo motivos para estar triste... o en realidad sí los tengo y voy de feliz por la vida, ofendiendo al resto del mundo que me mira pensando "pero si este tío debería estar llorando en las esquinas, mírale que descarado". No quiero ofender a nadie de verdad, salvo cuando quiero hacerlo, cuando noto una ira que me recorre todo el cuerpo y me lleva al odio irracional por todo lo que me rodea. Y pienso en todo lo que odio, y la duda pasa a un primer plano porque ¿quién soy yo para odiar?

Un don nadie, eso es lo que soy. Aunque una vez fui una persona, puedo asegurarlo, creo. Recuerdo un tiempo en el que había un grupo de personas a las que yo hacía feliz, o al menos eso creía. Me llamaban, me mandaban e-mails y SMS, vamos que querían saber de mí, eso es que era importante para ellos, ¿no? ¡Ay no sé! Pero yo también quería saber de ellos, al menos al principio porque luego no sabía si quería saber de ellos, o si ellos querían saber de mí. Entonces dejé de contarles mi monótona vida de dudas y de preguntarles por la claridad de sus vidas.

En el fondo, no envidio a la gente que tiene las cosas claras. Tener la certeza de todo no hace más que aburrir el proceso del conocimiento, el método de ensayo y error que tantos frutos ha dado a la humanidad a lo largo de la historia. Sin dudas, no hay respuestas. Sin respuestas, no hay sabiduría. Puede que este extraño refrán propio sea lo único que tenga claro en la vida... o no. Pero qué soy yo, tan solo una simple persona debatiéndose entre la vida y la muerte, qué no sabe por cual decidirse. ¿Usted qué piensa?"

-Yo... solo preguntaba si quería muslo o pechuga, caballero - contestó el carnicero dubitativo.
-¡Ay! No me presione, de verdad. Que impaciente está el mundo, ¡oye!.

El personaje se marchó de la fila de la carnicería sin su pollo, pero con las mismas dudas de siempre.

MFV

30.4.12

Carta de despedida.

"Sentado delante del papel,
dibujando mis lágrimas,
recuerdos de un ángel,
historia cantada en rimas.

Todo comienzo es azar,
caprichoso fue el destino
pues no pude comenzar
como yo hubiera querido.

Fui hijo de la oscuridad
y huérfano de la luz,
rodeado de la maldad
que construyó mi ataúd.

Miraba la luna de noche
el amor volverse horror,
como llegaba su coche,
prólogo del terror.

Llora pobre desconsolada,
una madre, una torre
protegiéndome de la amenaza
del borracho fantoche.

Corta el aire su brazo
silbando la propia muerte,
bailando en su regazo,
tiñéndose de sangre.

Lucha ya sin fuerza
para mantener su vida,
mas la negra bestia
le arrancó la alegría.

Quedando allí tumbada
en el centro de aquel charco,
símbolo de matanza,
Caronte con su barco.

Yo, testigo incrédulo
de la destrucción irracional,
heredero de lo oscuro
del pensamiento animal.

Latía más mi ira
que mi corazón.
Fui a donde dormía
olvidando la razón.

Venganza plateada,
cañón del sufrimiento,
arrebató de su mirada
el último pensamiento.

Yo, ingenuo de mí,
feliz me encontraba,
mas pronto descubrí
el futuro que me esperaba.

En una mano, mi castigo.
En otra, mis tormentos.
La luna, único testigo
de mi último secreto.

Amor dióme una vida,
odio la rompió
y amor la destruyó.

Te quiero, Mamá."

MFV




23.4.12

L'espérance rouge

La esperanza roja.

Ayer se celebraron en Francia las elecciones presidenciales (la primera vuelta) para decidir quién será el nuevo presidente de los franceses. Y parece que estos tienen claro qué es lo que quieren.

En esta primera vuelta (la segunda tendrá lugar el 6 de mayo), con una participación del 80%, el candidato socialista Hollande ha superado a su principal rival, Sarkozy, con una distancia de 1,6 puntos, perfilándose como claro favorito para ocupar el Eliseo el día 6 de mayo.

François Hollande, otorrinolaringólogo casado con la antigua candidata socialista Ségolène Royal, ha conseguido sembrar las dudas en la derecha europea, que ve como la izquierda empieza salir del pozo en el que estaba sumergida. Por supuesto, no está todo ganado, ya que Sarkozy podría aliarse con la ultraderechista Le Pen para poder continuar gobernando otros cuatro años más.

Sin embargo, aunque solamente se produzca una victoria moral, es un jarro de agua fría para esa derecha que cree que está haciendo lo correcto para sacar a Europa de una de las peores crisis que ha habido. Tan seguros estaban de su poder, que se han olvidado de hacer aquello por lo fueron elegidos: gobernar por y para el pueblo. Un pueblo que ha visto como sus libertades, sus derechos sociales y sus condiciones de vida han sido mermadas a costa de que los ricos sean más ricos, y este pueblo ha decidido que hay que cambiar las cosas.

Sarkozy aseguró que si el candidato socialista gana las elecciones, Francia terminará como España, sumida en una recesión agravada por un incompetente PSOE que, primero, no supo ver la magnitud de la crisis que se venía encima y, segundo, actuó mal y tarde. Esto es una verdad a medias, cierto es que el PSOE tiene culpa de la crisis que sufrimos sus vecinos peninsulares, pero tan cierto es como que la derecha lleva gobernando Europa desde poco antes de la crisis y durante lo que ésta está durando, y nadie ve la luz al final del túnel. Y 6 años en el mismo túnel cansan a los que circulamos por él.

El socialismo resucita, para bien o para mal, pero al menos para equilibrar la balanza de poderes en Europa. Mucho tiempo lleva Alemania cómoda imponiendo a la UE sus medidas "anti-crisis" sin que nadie le ponga reparos. Una Alemania que, como ya ha asegurado algún analista, es culpable de la situación que por ejemplo sufre España.

Quizás me equivoque y lo primero que haga Hollande será ceder ante la imponente Angela Merkel, pero también puede ocurrir al contrario y podamos ver si la izquierda está a la altura de las circunstancias.

Si algo no te gusta, cámbialo. Y el cambio, ahora mismo, puede empezar en Francia.

MFV / 2N1H

21.4.12

"Yo soy español, español, español"

Hoy en día puede parecer que nadie quiere ser español, se oye mucho, sobre todo en las universidades, la consigna "yo en cuanto pueda me marcho fuera, que aquí la cosa está muy mal". Yo me incluyo dentro de este grupo de jóvenes y podrán tacharme de antipatriótico o antiespañol o cualquier sinónimo aceptado o no por la RAE.

Pero nada más lejos de la realidad. Yo soy español y me siento español. El problema que tengo es que esta no es mi España, ni este Gobierno me representa.

Porque parece que ahora nos estamos desengañando de todas las "promesas" electorales que hizo el PP, pero sería insultarme a mí, el primero, y luego a un pequeño grupo de personas que ya se lo esperaban. Yo no me siento engañado, sabía lo que se venía, una demostración clara de la política del tijeretazo aplicada de manera irracional y una política de destrucción de las libertades sin precedentes.

Promesas electorales: NO tocar los impuestos, NO practicar el copago, NO recortar en educación, NO recortar en sanidad, NO permitiré el fraude fiscal, etc.

Suena bonito, ¿verdad? Todas estas declaraciones se encuentran en internet si alguien se molesta en investigar un poco y documentarse, otras de las carencias de la sociedad actual. Pero si nos ponemos a pensar, nos damos cuenta de que si no recortan en lo que prometen, lo que queda es bajarse todos los sueldos, algo que me parece más imposible que la demostración de la existencia de un ser superior o una fuerza superior. De hecho, me alegraría que ocurriera esto último, ya que mucha gente ya tendría fundamento para justificar algunos comportamientos.

Todos hemos oído las promesas del PP en campaña, y ahora todos estamos viendo hasta donde han llegado sus promesas. Es probable que estemos ante un nuevo récord de el "intervalo más corto entre que se dice algo hasta que se incumple", quizás tan solo superado por las declaraciones de nuestro monarca asegurando que "no podía dormir por la crisis" hasta que le vimos calmando su insomnio asesinando elefantes a costa del dinero público. No hay mejor somnífero que ese.

De todo lo que estamos leyendo y viendo en las noticias, creo que lo peor se puede agrupar en cuatro grandes bloques.

Presupuesto Generales. Empiezo por este porque de aquí derivan los grandes problemas que han venido después. Una organización irracional de unos presupuestos que demos gracias a que existe una cierta cantidad de dinero para que podamos hablar de "presupuestos". Hemos visto como este Gobierno, en plena crisis, recorte más en ministerios tan vitales como educación (-21.2%) y el de sanidad (-13.7%) antes que en un ministerio como el de defensa (-8.8%) cuando si los portugueses vinieran a apedrearnos con toallas, ganarían una guerra seguro.
No tiene ningún sentido recortar el estado del bienestar a base de defendernos mejor. Pero ya el colmo es que una institución no pública como la Iglesia, no tenga ningún recorte, sino que reciba un 0.07% más del IRPF, y esté exenta de impuestos como el IBI. Mariano debió entender que lo de "gobierno para todos" era hacer con los impuestos de todos lo que le viniera en gana.
"NO tocaré el estado del bienestar" pero se ha cargado la dependencia o ayuda a los discapacitados de una manera tan sencilla como que Froilán se dispare a sí mismo en el pie.

Educación. Al no tener el mismo dinero, hay que recortar o aumentar los ingresos. Esto se traduce en tres pilares fundamentales de este tijeretazo:

  • Aumentar las tasas universitarias, entre un 15-25 % según lo que la CA correspondiente considere oportuno para sanear sus cuentas. Es cierto que los universitarios pagamos "poco" en comparación con el coste real de una carrera, y esta subida no me parecería tan descabellada en época de bonanza, con un sueldo mínimo mayor por ejemplo. La subida podrá alcanzar los 540 euros, pero se vuelve inflexible con los repetidores, los cuales tendrán que pagar más por convocatoria perdida, llegando al 100% del precio en el caso de que pierdan todas.Lo mejor llega cuando descubres que ni si quiera vas a tener ayudas para costearte una carrera en una universidad PUBLICA, ya que han disminuido las becas universitarias en 166 millones de euros este último año, veremos el siguiente. 
  • Despedir profesores (o el matiz que han dicho, de no renovar profesores). "¿Más?" Sí, más aún, porque recordaréis que nos hemos pasado un primer cuatrimestre viendo numerosas huelgas y manifestaciones de profesores (sobre todo en Madrid) debido a los despidos que llevamos sufriendo desde hace 3 años. Esto se traduce en menos horas de desdoble, menos tutorías, menos clases de apoyo. Pero tranquilos, porque el gobierno ha asegurado que la calidad de la enseñanza no se va a ver mermada.
  • Al no haber los mismos profesores, hay alumnos que se quedarían descolgados. Por ello, el número de alumnos van a aumentar por clase, cambiando el límite máximo de alumnos por clase a ser el mínimo. Como ya he dicho, la calidad va a ser la misma, no os preocupéis. 
Sanidad. Copago no, repago como ya he oído. Porque creo que todos pagamos la sanidad con los impuestos, pero ahora va a ver que pagar los medicamentos (creo que ya pagábamos muchos), es decir, tendremos que pagar MÁS por los medicamentos. Los pensiones más bajas (menos de 22.000 euros al año) solo pagarán 8 euros al mes como máximo,y  así irá subiendo en distintos porcentajes, llegando a pagar las rentas más altas hasta un 60% del medicamento. Esto de las rentas más altas es una estupidez, debería aplicarse el pago en función del patrimonio, ya que en España los defraudadores tienen más patrimonio que cara, y así de bien les va. 
Con esta medida incumplen su promesa de "no tocar las pensiones", y es que son muy listos. Porque bajar no las han bajado, pero han aumentado el gasto que tiene que realizar este sector de la población. La vida está llena de matices, y en política el matiz es un elemento muy importante a tener en cuenta, pues es la primera herramienta de engaño. 

Política Social. Aquí incluyo algunos puntos que considero importantes como la congelación de la ley de dependencia porque "no hay dinero", aquí cito a Cayo Lara con su frase "no es que no haya dinero, lo que hay es mucha cara" como luego explicaré. Pero el mayor atentado en este ámbito que se ha hecho, desde que la dictadura franquista terminó, es el hecho de que "resistencia pasiva" es un atentado contra la autoridad, "engancharse los brazos" será atentado contra la autoridad. Y si nosotros queremos manifestarnos porque estamos hasta los c****** de todo y lo convocamos por internet, se nos podrá acusar de "integración en banda armada". Somos carne de noticias del NO-DO señores, y parece que a nadie le importa.
Ya el último escándalo es el desembarco (emulando al famoso de Normandía) que está haciendo este gobierno en los estudios de RTVE, una cadena que, de lo poco bueno que hizo el PSOE, es la más imparcial y con criterio periodístico de las que podemos ver hoy en día. Hasta ahora, ya que su presidente podrá ser impuesto por el PP si así lo desea, y su consejo tendrá representación de los partidos, pero ya sabemos que partido tiene la mayoría absoluta. 

Todos estos recortes son a costa de no bajarse sus sueldos, ni eliminar sus pensiones, ni los coches privados, ni el hecho de limpiar las alfombras del congreso por 500.000 euros, ni dejar de cazar elefantes por 30.000 euros. A costa también de una herencia nefasta de un PSOE que no supo manejar la crisis, pero que bajo mi punto de vista aseguraba los derechos sociales, y ese es un "matiz" importante. Ya que hoy parece más importante el prohibir a dos personas del mismo sexo amarse o que una chica decida abortar que arreglar el país.

Mi conclusión es que España va como el culo, de los culos más feos que podría haber, y parece que a nadie le importa. Los jóvenes no se informan de lo que ocurre, viven de la inercia del viento que les mueve, sin importar quién es el que sopla.

A mí me importa, yo soy español y quiero que mis nietos puedan decir que están orgullosos de ser españoles.

MFV

31.3.12

Viva la Vida

Me quedé mirando a aquel par de deportivas colgando del cable, con una sonrisa tonta en la cara.
Llevábamos todo el día andando por Florencia, aquella mágica ciudad italiana con una atmósfera única. Nunca había sabido que es lo que tenía esa pequeña urbe que tanto enamoraba a toda persona que por ahí pasara, pero fue colocar un pie en su suelo para entenderlo todo.
Habíamos estado viendo el Duomo, esa magnífica catedral, sencilla y simple para acoger al más grande de los invitados. Resulta que era la cúpula más grande de Europa, que se dice pronto, y ahí estaba yo, probablemente unos de los seres humanos más pequeños del mundo, un privilegiado que podía ver como se extendía la ciudad bajo sus pies desde la parte más alta del Duomo. Te sientes poderoso, debe ser un reflejo similar a Dios.
Después de ver la casa del Señor, fuimos al Ponte Vecchio, hogar de millones de amores guardados bajo llaves, colgando de una débil cuerda de hierro. Se disponían a lo largo de los lados, allí donde  hubiera un mínimo rincón sin enamorar. Aunque aquel paisaje pronto se difuminó por culpa del cristal translúcido de la lluvia, o eso pensábamos, pues en lugar de romper la luz que emanaba de la ciudad, concentraba la belleza y la elevaba hasta la máxima potencia.
La lluvia cesó, pero la belleza seguía en el ambiente y aprovechamos para ir al mirador de Miguel Ángel, desde donde la vista era aún mejor todavía, endulzada con acordes de "Viva la Vida" tocada por un artista de las cuerdas. No podía ser mejor ese día, ni mejor la canción escogida por el destino para acompañar aquel cuadro.
Sin embargo, mis sensaciones se vieron sobrepasadas por más sorpresas, ¡menudo día! Pasando de nuevo por el Ponte Vecchio, nos sorprendió un concierto gratuito en plena calle, aunque no diré que sea gratuito del todo porque las personas buenas pagaban a los dos músicos con papeles de colores y círculos de dos caras que les permitirían continuar en el futuro con aquel alegre espectáculo.
Teníamos ganas de fiesta, los hechos de aquel día nos habían animado. Así que, con cervezas en mano, comenzamos a desinhibirnos a ritmo de goteo en la antigua habitación del hostal. Todo eran risas, gritos, anécdotas y alguna que otra lágrimas de felicidad. Fueron cayendo, uno detrás de otros, y unos pocos nos quedamos para continuar nuestra particular fiesta por las calles de Florencia.
Seguimos riendo, corriendo, cantando y haciendo estupideces propias de la juventud, divino tesoro. En esas estábamos los jóvenes trotamundos cuando sufrí un tropiezo y casi caí al suelo, pero logré reponerme. El sobresalto hizo que una deportiva se me cayera y en la otra que el nudo se deshiciera. Pero yo, ingenuo de mí, me quité la otra deportiva, las uní mediante un nudo y miré hacia arriba, a un delgado cable que atravesaba la calle, uniendo las fachadas de dos edificios.
Bastó un solo lanzamiento de las deportivas para que se quedaran abrazando el cable, sin querer soltarlo. Ni en el mejor de los sueños me habría salido a la primera. Pero ni en el mejor de los sueños habría escuchado aquella risa. Me giré a ver de dónde provenía, del rostro más hermoso que había visto. Una joven italiana morena, una joven sonrisa celestial, una joven mirada mágica. Se acercó a mí y me ofreció un par de zapatos de su hermano, que le sobraban. Yo accedí sonriente y la acompañé a su casa, mientras charlábamos de manera distendida.
5 años después, allí estaba yo, mirando como el paso del tiempo no había hecho mella en mis deportivas. Yo sonreía, estaba lleno de felicidad, pero porque el paso de los años tampoco había hecho mella en aquella sonrisa italiana, aquella chica mágica y encantadora que en el pasado me ofreció un par de zapatillas, me había permitido caminar junto a ella por la vida.
Me miró sonriente, sabiendo que aquellas deportivas colgadas en el cable fueron el primer paso del camino que recorríamos juntos hacia el futuro.
Y aquel beso que nos dimos, era un pequeño alto en el camino.

MFV


28.3.12

Arco Iris

Violeta, las flores de tu ventana.
Añil, la alegría de tus sueños.
Verde, los mechones de tu pelo.
Azul, el cielo de tu mirada.
Naranja, el fuego de tu deseo.
Amarillo, la soledad de tu almohada.
Rojo, la pasión de tus "te quiero".

27.3.12

¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo?
Para amarte en silencio,
para crear memoria,
para parar el tiempo
en folios y en historias.

¿Por qué escribo?
Para sangrar palabras
y morir de la rima:
del principio de tus sábanas
con el final de tu sonrisa.

¿Por qué escribo?
Para desafiar al destino
y jugar con la suerte,
sintiendo lo que escribo,
llorando con la muerte.

¿Por qué escribo?
Para hacer florecer hojas,
donde tú dejaste un desierto.
Para besar tu eterna boca
al ritmo que marque el viento.

¿Por qué escribo?
Para ser inmortal,
y que lo que un día fui, siempre sea,
el soñador en el que me convertí

16.3.12

Una última pregunta

No he venido a enseñar arquitectura,
todas mis casa se cayeron solas
dejando mi alma desnuda
a merced del indiferente vaiven de las olas.

Nunca vine a robarle tiempo al Sol,
para que deje de girar mi vida.
Y saber donde me encuentro yo
y donde puedo encontrar la salida.

No fui bueno con los juegos de azar,
mi suerte viajaba en los vagones
de trenes que nunca paraban,
para bajarme de los errores. 

No soy muy de abrir mi pecho
y a ver que encuentra el mundo.
Todos mis consejos viejos
y mis miedos más profundos.

No me gustan las acrobacias
que hacen locos corazones,
por terminar cuanto antes las historias,
sin que empiecen los perdones.

Nunca me llamaron desde el cielo,
diciendo que mi vida estaba lista.
Reclamé que me dieran los restos
de la infancia menos divertida.

Nunca he dicho nunca,
ni negué mis afirmaciones.
Una última pregunta,
¿la amé más por los dolores?


12.3.12

Novela propia

Muchas veces, mis historias surgen de la nada. Algunas del molesto aleteo de una mosca que me distrae de mis obligaciones, muchas otras nacen de la idea de escapar del estudio. Quizás muchas cosas empiecen así, de la nada surge el caos, y del caos el imperfecto orden.
En esos momentos es en los que me siento delante del ordenador, dispuesto a crear el todo de la nada. ¿Por qué el ordenador? Las grandes historias están llenas de ríos de tinta y voy yo y condeno esta pequeña historia al aburrido mundo de la tecnología. No sé bien el motivo, quizás me fluya más la inspiración de la vena si me siento conectado al presente. Vagamente pienso el comienzo de lo que voy escribir, ningún padre se plantea el principio de la vida de su hijo o hija, simplemente nace y tan rápido como ha llegado al mundo, se va, sin hacer ruido.
Voy escribiendo sobre un hombre gris y aburrido, de edad mediana pero bien vestido, me gustan las personas elegantes. Su mayor deseo es llegar al final de su jornada laboral, llegar a casa para tirarse en el sofá y pensar. Pensar en su grandiosa novela en la que lleva años trabajando, pero a la que no termina de arrancar.
Se incorpora y abre su portátil, a ver si hoy tiene suerte y la inspiración entra por la ventana. Abre un documento Word y empieza  a escribir “Esta no es una historia emocionante, de un príncipe que rescata a una princesa. Esta es la vida de un hombre aburrido, de edad mediana pero elegante…”
Un momento. Mi propio personaje escribe sobre sí mismo. El hombre al que yo he dado vida está escribiendo su historia y decidiendo el paso siguiente que va a tomar. ¿Acaso es eso posible? ¿Seremos personajes de una novela escrita por nosotros mismos? La sola idea de imaginar eso me aterrorizó.
Decidí quitármela de la cabeza y continuar con mi novela. El personaje gris había dejado de escribir, estaba pensando. Bien, la cosa marcha. Pronto prosiguió con su texto “… me gustan las personas que visten bien”. Volvió a detenerse, algo no le terminaba de convencer. Se levantó del sofá y comenzó a dar vueltas por la habitación, perdido en sus pensamientos. De pronto, se paró y miró hacia arriba. Me extrañé mucho porque tenía la sensación de que mi personaje no miraba al techo, sino más allá. Pensaréis que estoy loco, pero en el fondo sabía que aquel hombre me miraba a mí. Mis sospechas se confirmaron cuando gritó:
- Vaya escritor estás hecho, mira que has hecho con mi vida.
Yo no podía salir de mi asombro. ¡Mi creación me hablaba a mí, como si de una conversación padre-hijo se tratase! No me lo podía creer. Lo más triste es que nadie se iba a tragar mi historia, por muy increíble que fuera.
- Quieres quitar esa cara de bobo y hacerme caso – volvió a exclamar el hombre.
- Perdona, perdona. Es que no estoy acostumbrado a hablar con un personaje de ficción.
- ¿Ficción? Maldito loco… Lo que te quería decir, espabila porque quiero que ocurran cosas en mi vida. Estoy cansado de ser una persona gris y aburrida. ¡Quiero emociones!
- Lo siento mucho, pero no puedo hacer nada. Eres mi creación y tienes un cometido, pero te prometo que te pasarán algunas cosas, aunque no esperes mucho de mí.
- ¿Qué no espere mucho de ti? Tienes en tus manos la vida de alguien y, ¿te da todo igual? No me digas que no puedes hacer nada…
- ¡Es cierto! Quiero escribir una historia de la que formes parte, pero no te va a pasar nada bueno, lo siento mucho. Tu destino está escrito.
- ¡Por ti! No me puedes hacer esto. El destino es un invento para consolarnos de las cosas malas que nos ocurren, es una manera de justificar nuestras desilusiones. Pero no existe tal cosa que nos conduzca hacia un camino u otro. Podemos tomar decisiones y convertirlas en hechos, la vida está en juego y nosotros tenemos la baraja.
- No sabes lo que dices, tú no has vivido lo que yo he vivido. Mi vida no ha sido una serie de alegrías que han venido una detrás de otra. He sufrido y sigo sufriendo.
- ¿Qué te crees, que no lo sé? Eres tan gris y aburrido como yo. Todos somos escritores de una novela, pero nunca nos damos cuenta de que es la nuestra.
De pronto el hombre desapareció y me vi dando vueltas en la misma habitación en la que había estado mi personaje, vestido con los mismos atuendos y con la misma vida gris y aburrida, pero con una frase grabada en mi memoria.
Todos somos escritores de nuestra vida”

MFV

Tiempos de guerra


Cuentan los historiadores que las guerras acaban con todo lo que encuentran a su paso: hombres, animales o árboles. Dicen que nada queda allí donde la batalla se ha librado, que tan solo quedan futuros rotos, sueños olvidados y un páramo helado debido a la muerte que sobrevuela cuando la tormenta ha terminado.
Leyendo libros encontré que es imposible recuperar lo que la guerra te quita. Cierto es esto que dicen, cuando la muerte que provoca la guerra decide llevarse consigo una parte de nuestro mundo terrenal, nadie puede ir al inframundo a recuperarlo. Y quiénes lo han intentado acaban locos, soñando despiertos con el pasado.
A pesar de saber todo esto, me alisté en el ejército y participé en una guerra, que terminó aunque no sabría decir si para bien o para mal.
En todo esto me hallaba yo pensando mientras andaba por el campo de batalla cuando en el suelo vi una flor blanca florecer en medio de tanta destrucción, un rayo blanco de esperanza que iluminaba la muerte.
Sonreí, puede que no esté todo perdido.
Y me perdí en la lejanía de la paz que sigue a la tempestad. 

MFV

Jugando a la vida

Adrián cogió su peluche. Lo miró fijamente y recordó todo lo que habían vivido. Él sabía que se había divertido con su oso de peluche, que le había hecho feliz y que había sido su compañero en los buenos momentos, pero sobre todo en los malos.
Pero en los últimos días, Adrián había cambiado, no era el mismo de siempre. No sabía por qué, pero odiaba su peluche y empezó a golpearlo contra el suelo, una y otra vez, intentando romperlo. Continuó así durante unos minutos y después empezó a morderle el brazo hasta que consiguió separarlo del resto de su cuerpo.
Se acercó a la mesa que tenía al lado, cansado de pelear, y cogió unas tijeras decidido a terminar con aquello. Las clavó en el centro del pecho, tan hondo como pudo, y dejó caer el peluche sin vida, mientras Adrián se apoyaba en la pared, con los ojos cerrados, agotado.
Cuando volvió a abrir los ojos, el escenario era totalmente distinto. Vio a su mujer yacer muerta en frente de sus ojos, rodeada de sangre, con un cuchillo clavado en el pecho.
Ya no era un niño, y la vida ya no era un juego.

MFV

Tu verdad


Yo fui siempre un niño inquieto.
con una cabeza desordenada,
Ya no sé ni lo que pienso,
despierto de noche,
para morir de madrugada.

Mi alma manchada de ron,
mis zapatos de lágrimas tristes
Desnudos de tu sabor,
mis labios enloquecen
por saber dónde te fuiste.  

En los bares nadie sabe
el camino que tomaron tus tacones,
huyendo del pasado,
sin volver la vista atrás
dejando tiempos mejores.

Ahorcado en tus reproches.
mi fino cuello ya no da para más.
No más gritos en la noche
no más preguntas sin por qué.
El silencio, tu verdad.  

MFV

29.2.12

Una moneda, dos caras.

Yo tan poco cuerdo, tú tan racional.
Un espejo donde me pierdo,
un romance sin final.

Yo tan derrotado, tú tan seca.
Un bosque desencantado,
una tormenta que se acerca.

Yo tan en las nubes, tú tan arraigada,
en mi mundo de ilusiones,
en mi tierra de esperanza.

Yo tan solitario, tú tan abandonada,
de sonrisas a diario,
de tu vieja armadura intacta.

Yo tan perdido, tú tan centrada,
en la casa del olvido,
descansando sobre su espalda.

Yo tan incompleto, tú tan perfecta.
Los dos bajo el mismo techo,
nos separan miles de aceras.

Yo tan en tu memoria, tú tan en mis venas.
Fui para ti una simple historia,
tú el origen de todas mis penas.

Yo tan enamorado, tú tan enamorada.
Sueño que duermes a mi lado,
cuando en tu vigilia otro es el que te acompaña.

MFV